El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, ha publicado este jueves en la red social X un mensaje de tono sarcástico, acompañado de los códigos “OQX26”, “USGG10YR” y “DOESSPR”, vinculados, respectivamente, al contrato de futuros del crudo de Omán, al rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años y al nivel de las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos.
“Aumenta tus posiciones cortas, campeón. Como si tu carrera dependiera de ello (porque así es). O drena las reservas por debajo de la zona de peligro y contempla cómo se desploman tus cavernas (junto con tu carrera). O reza a los dioses de la sal de Bryan Mound”, ha escrito Qalibaf en un mensaje dirigido al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent.
Con estas palabras, el jefe del Parlamento iraní ha aludido a las consecuencias de una eventual reducción excesiva de las reservas almacenadas en las cavernas de sal de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR).
OQX26|USGG10YR|DOESSPR
— محمدباقر قالیباف | MB Ghalibaf (@mb_ghalibaf) September 3, 2026
Short harder, champ. Like your career depends on it (because it does). Or drain below the danger zone and watch your caverns collapse (along with your career). Or pray to the salt gods of Bryan Mound.
The world's already got its popcorn :) pic.twitter.com/pgIYN92l3e
Bryan Mound, situado en Texas, es uno de los cuatro principales emplazamientos de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés) estadounidense y alberga crudo en cavernas subterráneas de sal. Según datos del Departamento de Energía de EEUU, el complejo cuenta con 19 cavernas y una capacidad autorizada de almacenamiento de 247,1 millones de barriles.
El presidente del Parlamento iraní ha concluido su mensaje con una nota de sarcasmo: “El mundo ya tiene las palomitas preparadas”.
Para explicar este tuit del presidente del Parlamento de Irán, es necesario destacar tres puntos:
1. Las medidas de Bessent y el mercado de bonos estadounidense:
Bessent ha recurrido a operaciones de recompra en el mercado de deuda estadounidense con el objetivo de reducir el rendimiento de los bonos a largo plazo, especialmente el bono a 10 años, y abaratar los costes de financiación antes de las elecciones de mitad de mandato. Sin embargo, el mercado se ha mostrado, en gran medida, resistente a estas intervenciones, y los rendimientos se han mantenido elevados o incluso han aumentado. Sus críticos, entre ellos figuras veteranas de Wall Street como Stanley Druckenmiller, consideran que estas medidas son ineficaces y de escaso impacto, y evalúan al mercado como situado al borde del abismo.
2. El agotamiento de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR):
Debido a la guerra con Irán y a las perturbaciones en el estrecho de Ormuz, el gobierno de Donald Trump, a través del Departamento de Energía, ha liberado un volumen considerable de petróleo de la SPR mediante un mecanismo de intercambio de emergencia. El nivel de las reservas ha caído a su punto más bajo desde comienzos de la década de 1980; algunos informes sitúan las existencias cerca o por debajo de los 300 millones de barriles, e incluso próximas al umbral de seguridad legal, de unos 252 millones de barriles. La Reserva Estratégica de Petróleo se almacena en enormes cavernas subterráneas de sal ubicadas en Texas y Luisiana. Uno de los principales emplazamientos es Bryan Mound, en Texas.
Una extracción excesiva de estas cavernas entraña riesgos estructurales: presión hidráulica, estabilidad de las paredes de sal, integridad de los pozos y posibilidad de colapso o de daños permanentes en la capacidad de almacenamiento. Diversos informes técnicos ya han señalado problemas relacionados con la calidad de las operaciones, la deformación de los pozos y los riesgos existentes en instalaciones como Bryan Mound.
3. Las expectativas sobre el precio del petróleo y la presión sobre Bessent:
Algunos operadores del mercado petrolero han interpretado las señales de Bessent como un indicio de que los precios de los futuros del petróleo podrían disminuir. Esto ocurre mientras que los futuros del crudo de Omán y Emiratos Árabes Unidos —considerados un indicador de las expectativas del mercado sobre la situación de las rutas alternativas para atravesar Ormuz— han superado los 100 dólares en los últimos días.
Estados Unidos confiaba en que los precios de los futuros de estos crudos bajarían como consecuencia de las maniobras psicológicas y de los mensajes destinados a generar confianza en una reapertura de la ruta meridional del estrecho de Ormuz. Sin embargo, estas expectativas sobre los precios futuros del petróleo, combinadas con el agotamiento de las reservas estratégicas y el aumento de los rendimientos de los bonos, han creado una situación especialmente compleja para Bessent y el gobierno de Trump.
Ambos intentan ocultar esta situación mediante una retórica cada vez más contundente sobre Irán, pero los indicadores del mercado hablan de forma mucho más clara y contundente.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una guerra de agresión no provocada contra Irán, desencadenando una profunda crisis en los mercados energéticos internacionales.
En respuesta a la ofensiva, Irán adoptó medidas para restringir el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una de las principales arterias energéticas del mundo, por donde, antes del conflicto, transitaba cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado a escala mundial.
La medida adoptada por la República Islámica de Irán ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de Estados Unidos y sus aliados ante cualquier interrupción prolongada de las rutas energéticas del Golfo Pérsico.
arz/hnb
