• El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf
Publicada: domingo, 23 de agosto de 2026 19:10

El presidente del Parlamento de Irán ha afirmado que la presión económica de EE.UU. contra Irán se ha convertido en “un bumerán” contra la propia economía estadounidense.

Mohamad Baqer Qalibaf ha publicado este domingo en su cuenta de X un mensaje acompañado de una imagen, en el que ha señalado las consecuencias de las medidas de presión contra Irán y su impacto en los mercados energéticos y la economía de Estados Unidos.

En referencia a las recientes medidas del presidente estadounidense, Donald Trump, para contener los precios de los productos básicos en EE.UU., Qalibaf ha escrito con tono irónico: “¿Importar carne congelada para controlar el precio de la carne? De acuerdo, quizá funcione”.

El presidente del Parlamento iraní ha cuestionado entonces qué soluciones tiene Washington para hacer frente a otros problemas económicos y ha preguntado: “¿Pero cuál es el plan para los bonos? ¿Van a importar rendimientos congelados? ¿Para la vivienda, van a importar compradores congelados? ¿Y para solucionar los salarios, van a emitir nóminas congeladas?”.

Qalibaf ha sostenido que una política exterior “congelada y sin iniciativa” conduce a una economía “congelada y estancada”.

“¿Lo único que sigue en movimiento? El bumerán de Irán, que vuelve para golpearles en la cara”, ha concluido.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado una nueva ofensiva económica contra Irán, que ha descrito como un “Día D” y la mayor operación de este tipo emprendida contra un país, con el objetivo de cortar las vías de financiación de Teherán y someterlo a un “aislamiento sin precedentes”.

Washington amenaza además con represalias económicas contra cualquier país, empresa o entidad financiera que contribuya a mantener los flujos de dinero hacia Teherán.

En reacción, el canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, aseguró que la guerra económica de Trump está abocada al fracaso, recordando que anteriores presidentes estadounidenses como Barack Obama también plantearon medidas de asfixia económica que no dieron resultado.

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