“En lugar de destinar miles de millones a su Estado proxy terrorista, Israel, y a sus 750 bases militares, este imperio en decadencia podría gastar ese dinero en su propio pueblo, pero no; eso tendría demasiado sentido para este régimen”, ha escrito este jueves Mohamad Baqer Qalibaf en un mensaje en su cuenta de X.
Qalibaf ha respondido así a las declaraciones de Bessent, quien acusó a Irán de financiar a grupos afines en el extranjero en lugar de destinar ese dinero al bienestar de su pueblo.
El alto legislador iraní también ha compartido un artículo de The New York Times que cuestiona la capacidad del secretario del Tesoro de EE. UU. para controlar importantes indicadores económicos.
Instead of funneling billions to its terrorist proxy, Israel, and 750 bases, this failing empire could spend that cash on its own people, but nah, that'd make too much sense for this regime.
— محمدباقر قالیباف | MB Ghalibaf (@mb_ghalibaf) August 27, 2026
Scotty, man [?], your credibility is on the line. Do something.https://t.co/zz1x0VWKyQ https://t.co/FQf6k8aova
“Scotty, hombre, tu credibilidad está en juego. Haz algo”, ha afirmado Qalibaf, dirigiéndose directamente a Bessent.
El artículo de The New York Times compartido por Qalibaf sostiene que la credibilidad de Bessent se encuentra seriamente amenazada debido a sus cuestionadas intervenciones en los mercados y sus amenazas de imponer duras sanciones a los países que comercien con Irán.
Según el artículo, Bessent ha tratado de reducir los tipos de interés y controlar la economía antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato, pero los mercados han rechazado repetidamente estas medidas y los rendimientos de los bonos a largo plazo continúan elevados.
El medio también señala que la guerra con Irán ha agravado la inflación y aumentado las preocupaciones sobre el enorme déficit presupuestario estadounidense. Asimismo, advierte de que las amenazas de Bessent para aislar a Irán podrían alterar el sistema financiero mundial.
El artículo añade que Bessent no ha presentado una solución concreta para reducir la deuda estadounidense, que asciende a 40 billones de dólares. En este contexto, inversores y políticos se preguntan cada vez más si el secretario del Tesoro dispone realmente de herramientas para contener la crisis o si está agotando su credibilidad mediante consignas políticas y un tono contundente.
rba
