En un comunicado publicado el jueves con motivo del 77.º aniversario de la adopción de los cuatro Convenios de Ginebra, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán recordó que estos tratados, adoptados el 12 de agosto de 1949, establecieron normas fundamentales para los conflictos armados, como la distinción entre objetivos militares y civiles, el principio de proporcionalidad, la necesidad militar y la prohibición de causar sufrimientos innecesarios.
Teherán subrayó que el artículo 1 común de los Convenios obliga a los Estados parte no solo a respetar estas normas en todas las circunstancias, sino también a garantizar su respeto por parte de terceros. Según Irán, estos principios forman actualmente parte del derecho internacional humanitario consuetudinario y son vinculantes para todos los Estados.
Sin embargo, el Ministerio de Exteriores iraní sostuvo que el mundo sigue siendo testigo de violaciones sin precedentes. En este sentido, señaló al régimen israelí como el principal violador del derecho internacional humanitario y afirmó que, durante las últimas ocho décadas, ha cometido graves crímenes internacionales, incluidos crímenes de guerra, genocidio y crímenes de lesa humanidad, en Palestina ocupada, Líbano, Siria y otras partes de Asia Occidental.
La cartera calificó las operaciones militares del régimen israelí contra Irán en 2025 y 2026, realizadas con la participación y complicidad de Estados Unidos, como algunas de las violaciones más graves del derecho humanitario desde la adopción de los Convenios de Ginebra.
“Los crímenes de guerra cometidos por el ejército terrorista estadounidense y el régimen sionista genocida durante su agresión militar contra Irán durante el último año y medio han llevado la barbarie y el salvajismo a límites sin precedentes”, afirmó.
Entre atrocidades citadas figuran la masacre de estudiantes y profesores en la ciudad sureña Minab por misiles Tomahawk, el ataque contra el estadio de la ciudad de Lamerd con municiones de racimo el 28 de febrero de 2026 y el bombardeo de viviendas residenciales en la isla de Qeshm con bombas de una tonelada el 30 de julio. Según Teherán, estos episodios representan solo una pequeña parte de los miles de crímenes de guerra cometidos contra el pueblo iraní.
El Ministerio denunció asimismo el “desprecio abierto y sistemático” de las autoridades estadounidenses hacia las normas fundamentales del derecho internacional humanitario. A su juicio, las declaraciones de altos funcionarios estadounidenses, incluido el presidente, el secretario de Guerra y el secretario de Estado, junto con el patrón reiterado de ataques contra civiles e infraestructuras civiles, evidencian una intención deliberada de cometer violaciones graves y sistemáticas de las leyes de la guerra.
Irán señaló que los ataques contra hospitales, universidades, escuelas, zonas residenciales, puentes, aeropuertos y estaciones de bomberos, así como la muerte deliberada de civiles, mujeres y niños en lugares como Minab, Lamerd y Qeshm, podrían constituir graves infracciones contempladas en el artículo 147 del IV Convenio de Ginebra. Entre ellas figuran el homicidio intencionado, la imposición de grandes sufrimientos y la destrucción extensa de bienes.
La Cancillería iraní también hizo referencia a declaraciones de funcionarios estadounidenses sobre una política de “sin cuartel, sin piedad”, así como a amenazas de atacar infraestructuras, puentes y centrales eléctricas iraníes y a llamamientos para “devolver a Irán a la Edad de Piedra” o “destruir completamente la civilización iraní”.
Teherán denunció que estas amenazas, combinadas con los ataques sistemáticos contra bienes civiles, constituyen indicios de una intención premeditada y de un patrón deliberado de graves infracciones.
El Ministerio recordó que, una vez establecidas en cada caso la atribución, la causalidad y los demás elementos jurídicos pertinentes, la responsabilidad penal puede alcanzar tanto a los autores materiales como a quienes ordenaron los actos. Asimismo, destacó que el artículo 146 del IV Convenio de Ginebra obliga a los Estados parte a buscar y procesar a los responsables de dichas violaciones.
Finalmente, Teherán criticó la falta de una respuesta contundente por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de los Estados parte de los Convenios de Ginebra y de Suiza, en su condición de Estado depositario. A juicio del Ministerio iraní, la continuidad de estas violaciones y la ausencia de rendición de cuentas han contribuido a normalizar el incumplimiento del derecho humanitario y a consolidar una cultura de impunidad frente a los crímenes de guerra.
Irán advirtió que esta situación no constituye únicamente una amenaza contra un país, sino una grave regresión del orden jurídico internacional construido para limitar la violencia durante los conflictos armados. Por ello, instó a la comunidad internacional, a los Estados parte de los Convenios de Ginebra y a Suiza a no permanecer indiferentes y a impulsar sin demora mecanismos de rendición de cuentas.
Estados Unidos y el régimen israelí lanzaron el pasado 28 de febrero una nueva guerra de agresión contra Irán, durante la cual asesinaron al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y a varios altos mandos militares. Se trató de la segunda guerra lanzada conjuntamente por Estados Unidos e Israel contra Irán, después de una primera agresión en junio de 2025 que se prolongó durante 12 días.
Tras 40 días de combates, Washington y Tel Aviv se vieron obligados a aceptar un alto el fuego el 8 de abril ante la resistencia y las operaciones de represalia iraníes. Posteriormente, pese a un memorando de entendimiento firmado entre Teherán y Washington el 17 de junio, Estados Unidos volvió a atacar Irán.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes han llevado a cabo devastadores ataques contra objetivos estratégicos estadounidenses en todo Asia Occidental.
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