• El representante permanente adjunto de Irán ante las Naciones Unidas, Qolamhosein Darzi.
Publicada: lunes, 28 de septiembre de 2026 9:22

Irán condena ante la ONU las amenazas explicítas del presidente Trump de destruir el país persa, incluida la más reciente, lanzada desde el podio de la AGNU.

El embajador de Irán ante Naciones Unidas, Qolamhosein Darzi, dirigió el domingo una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, y al presidente del Consejo de Seguridad para denunciar las recientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, contra Irán.

En la misiva, Darzi afirmó que las declaraciones “descaradas y repugnantes” del mandatario estadounidense “no son simplemente una retórica política”, sino que contradicen el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

El diplomático iraní precisó que, durante su discurso ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), el pasado 22 de septiembre, Trump amenazó abiertamente con destruir la República Islámica.

“Destruiré la República Islámica y lo haré rápidamente”, dijo el mandatario estadounidense, según citó Darzi en su carta, quien añadió que el presidente republicano también afirmó que podía enviar a los iraníes “al infierno”, sin posibilidades de supervivencia ni esperanza para las generaciones futuras.

El funcionario iraní sostuvo que estas declaraciones forman parte de un patrón de amenazas públicas contra Irán por parte del presidente de un Estado miembro permanente del Consejo de Seguridad, órgano al que corresponde la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales.

 

Darzi destacó que la gravedad de estas declaraciones aumenta al haberse producido desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU, institución cuyo propósito fundamental incluye el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones y la cooperación internacional.

En este sentido, sostuvo que el asunto “no es simplemente una cuestión de lenguaje o retórica política”, sino que una amenaza explícita contra un Estado miembro soberano de Naciones Unidas está directamente relacionada con los principios de prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza y con las responsabilidades de la organización frente a las amenazas contra la paz y la seguridad internacionales.

La carta también recoge declaraciones anteriores atribuidas a Trump. El 22 de marzo, según el documento, amenazó con atacar y destruir las centrales eléctricas iraníes. El 30 de marzo, amenazó con una amplia destrucción de instalaciones energéticas y otras infraestructuras críticas, incluidas plantas desalinizadoras.

El diplomático iraní señaló además que el 6 de abril Trump afirmó que podía “destruir todo el país en una sola noche”, mientras amenazaba con destruir puentes y centrales eléctricas. Un día después, el 7 de abril, habría declarado que “una civilización entera será destruida esta noche y nunca volverá”.

La carta también acusa a Estados Unidos e Israel de haber llevado a cabo, desde el 28 de febrero de 2026, acciones agresivas que violan el derecho internacional humanitario, incluidos ataques contra personas e infraestructuras críticas civiles.

El representante iraní advirtió que la inacción de la comunidad internacional y la normalización de este tipo de amenazas podrían debilitar la autoridad de la Carta de la ONU y la responsabilidad de la organización de prevenir las amenazas contra la paz y la seguridad internacionales.

Darzi puso de relieve que, independientemente de que las amenazas estadounidenses sean “meras fantasías infundadas” o no, no llegarán a materializarse ante lo que describió como la resistencia y la defensa de Irán.

Asimismo, reiteró que la República Islámica se reserva su derecho a defenderse ante cualquier nueva agresión y a recurrir a los mecanismos legales disponibles para exigir responsabilidades por las pérdidas y daños sufridos por la población iraní.

Las controvertidas declaraciones de Trump han aumentado las críticas entre los legisladores y políticos democrátas, e incluso republicanos, para activar la 25.ª Enmienda de la Constitución de EE.UU., según la cual, puede declararse al presidente incapacitado para ejercer sus funciones y apartarlo del cargo.

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