Por HispanTV
El ayatolá Seyed Ali Jamenei fue asesinado, junto con algunos miembros de su familia, el 28 de febrero, el primer día de la guerra de agresión ilegal de 40 días librada por Estados Unidos y el régimen israelí contra Irán. Irán dio una contundente respuesta con misiles y drones dirigidos a los territorios ocupados por Israel y objetivos estadounidenses en la región.
Los actos de despedida y sepelio del ayatolá Jamenei iniciaron el viernes; la primera etapa de las ceremonias fúnebres comenzó con la presencia de dignatarios extranjeros y destacadas figuras religiosas, quienes presentan sus respetos en el Gran Mosalá de Teherán. Líderes religiosos y funcionarios extranjeros, que han llegado a Teherán, rindieron homenaje delante del féretro del Líder mártir.
Las ceremonias de despedida hasta su última morada continuarán hasta el lunes con una procesión fúnebre a lo largo de una ruta de 10 kilómetros, seguida de ritos en la ciudad santa de Qom el 7 de julio, en Irak el 8 de julio y el entierro en Mashad el 9 de julio.
A continuación, se presentan fragmentos de algunos de las reflexiones del Líder mártir respecto a la causa palestina:
Palestina, la principal causa del mundo islámico
En sus discursos sostenía que la ocupación de Palestina no solo ha privado a los palestinos de su territorio, sino también de su identidad, y defendía que la liberación de esa tierra exige el compromiso de todos los musulmanes.
“Hoy, una de las cuestiones más importantes del mundo islámico es la cuestión de Palestina, que ocupa el primer lugar entre todos los asuntos políticos de los musulmanes, independientemente de su escuela religiosa, etnia o lengua. La mayor injusticia de los últimos siglos ha ocurrido en Palestina. En esta dolorosa tragedia, todo lo que pertenece a un pueblo —su tierra, sus hogares, sus campos, sus bienes, su dignidad y su identidad— le ha sido arrebatado”.
El ayatolá Jamenei sostuvo, sin embargo, que el pueblo palestino no ha sido derrotado y que la resistencia continúa fortaleciéndose con el paso del tiempo.
“En esta dolorosa tragedia, todo lo que pertenece a un pueblo —su tierra, sus hogares, sus campos, sus bienes, su dignidad y su identidad— le ha sido arrebatado. Con la ayuda de Dios, este pueblo no ha aceptado la derrota ni ha claudicado, y hoy está presente en la lucha con más entusiasmo y valentía que ayer. Sin embargo, el resultado de esta causa requiere el apoyo de todos los musulmanes”.
El Líder mártir de Irán también rechazó los planes promovidos por Estados Unidos para el conflicto palestino-israelí. Entre ellos, calificó el denominado ‘Acuerdo del Siglo’ como una maniobra destinada a consolidar la ocupación y considera que representa un crimen contra la humanidad.
“La artimaña del llamado ‘Acuerdo del Siglo’, promovida por el opresor Estados Unidos y sus cómplices traidores, constituye un crimen contra la humanidad y no solo contra el pueblo palestino”.
“El problema del proceso de paz no radica únicamente en que, al renunciar a los derechos de un pueblo, otorga legitimidad al régimen usurpador —lo cual constituye, por sí mismo, un grave e imperdonable error—, sino también en que, en esencia, no guarda ninguna correspondencia con las condiciones actuales de la cuestión palestina y no tiene en cuenta el carácter expansionista, represivo y codicioso de los sionistas”.
En ese contexto, hizo un llamamiento a frustrar ese plan e indicó que, al igual que otras iniciativas impulsadas por el frente de la arrogancia mundial, este también está condenado al fracaso frente a la resistencia palestina y sus aliados.
“Llamamos a todos a participar activamente para frustrar esta intriga y este engaño del enemigo y, con la ayuda y el poder de Dios, consideramos que tanto esta maniobra como todas las demás artimañas del frente de la arrogancia mundial están condenadas al fracaso frente a la determinación y la fe del frente de la Resistencia”.
Palestina será liberada
En el pensamiento del ayatolá Seyed Ali Jamenei, la cuestión palestina no admite soluciones negociadas que mantengan la ocupación. El Líder mártir sostuvo que el único camino para recuperar los derechos del pueblo palestino pasa por la resistencia y fijó como objetivo la liberación de todo el territorio histórico de Palestina, así como el retorno de los palestinos desplazados.
“El objetivo de la lucha [por la liberación de Palestina] es la liberación de toda la tierra de Palestina —desde el mar hasta el río— y el retorno de todos los palestinos a su patria”.
El ayatolá Jamenei vinculó además el desenlace del conflicto palestino con el futuro geopolítico de Asia Occidental. A su juicio, la liberación de Palestina forma parte de un proceso más amplio de emancipación regional frente a la influencia estadounidense.
“El destino de la región es liberarse del dominio arrogante de Estados Unidos y lograr la liberación de Palestina del control de los sionistas extranjeros”.
Desde esa perspectiva, considera que la resistencia constituye no solo una opción política, sino la única estrategia capaz de alcanzar ese objetivo. Según afirma, ningún otro camino podrá poner fin a la ocupación ni reparar el sufrimiento del pueblo palestino.
“Sin duda, la lucha y la resistencia son el único camino para la liberación de la oprimida Palestina y la única cura capaz de sanar las heridas infligidas al pueblo valiente y orgulloso de esa nación”.
“No cabe duda de que Palestina será liberada. Puede ocurrir un poco antes o un poco después, pero sin duda sucederá, y la lucha de la comunidad islámica por la liberación de Palestina, si Dios quiere, llegará a buen término”.
En sus discursos, el ayatolá Jamenei atribuyó un papel decisivo a las nuevas generaciones de palestinos, a quienes consideró convencidas de que la resistencia es el único medio para alcanzar sus objetivos. Al mismo tiempo, cuestionó la utilidad de los foros y negociaciones internacionales cuando responden a los intereses de Israel y de sus aliados.
“La nueva generación palestina ha despertado y ha comprendido que no hay otro camino para liberarse del enemigo ocupante que la lucha. Ha comprendido que asistir a las reuniones internacionales y hablar conforme a los deseos de los ocupantes y de sus patrocinadores no es el camino para la liberación de Palestina. Ha comprendido que debe mantenerse firme, tener voluntad y demostrar determinación y sacrificio para alcanzar su objetivo. El pueblo palestino ha entendido esto profundamente; por eso resiste”.
La creación del régimen sionista: un proyecto colonial
En la visión del ayatolá Seyed Ali Jamenei, el origen del conflicto palestino se encuentra en un proyecto colonial impulsado por las potencias occidentales y no en una aspiración nacional del pueblo judío. Señaló que la creación del régimen sionista respondió a una estrategia geopolítica destinada a garantizar el dominio occidental sobre una de las regiones más estratégicas del mundo islámico.
“Básicamente, la creación de un ‘estado judío’ o, más exactamente, del régimen sionista en esta parte del mundo islámico respondió a un objetivo hegemónico de largo plazo. El establecimiento de ese estado en este punto estratégico, que prácticamente constituye el corazón del mundo islámico —pues conecta la parte occidental del islam, África, con su parte oriental, es decir, Oriente Medio, Asia y el Oriente, y representa un cruce entre Asia, África y Europa— tuvo como finalidad preservar a largo plazo el dominio de las potencias coloniales de la época, encabezadas por el Reino Unido, sobre el mundo islámico, e impedir que, si algún día surgía un Estado islámico poderoso, como ocurrió en ciertos períodos del Imperio otomano, pudiera frenar la influencia de los colonialistas, entre ellos el Reino Unido, Francia y otros, en esta región”.
Enfatizó que el establecimiento del régimen de Israel fue concebido como una base permanente para proteger los intereses coloniales en la región, y, en este sentido, rechazó la idea de que su creación respondiera principalmente a las aspiraciones del pueblo judío.
“Por ello, establecieron allí una base de apoyo para sus propios intereses. En consecuencia, según los documentos históricos, la creación del régimen sionista en ese lugar fue, más que el anhelo del pueblo judío, un proyecto colonial del gobierno británico. Existen pruebas de que, en aquella época, muchos judíos consideraban que ese estado no era necesario y que no beneficiaba a sus intereses; por ello, se mostraban reacios a apoyarlo”.
“Así pues, no se trataba de un ideal o un proyecto judío, sino, sobre todo, de una idea colonial y británica. Posteriormente, cuando Estados Unidos arrebató al Reino Unido el liderazgo de la política mundial y de la arrogancia mundial, este proyecto pasó a formar parte de la herencia colonial transferida a Washington. Desde entonces, los estadounidenses han obtenido el máximo provecho de él y continúan haciéndolo hasta el día de hoy”.
Palestina y el equilibrio regional
Desde esa perspectiva, el ayatolá Jamenei sostuvo que la liberación de Palestina no solo concierne al pueblo palestino, sino que está directamente relacionada con la seguridad y los intereses de todos los pueblos de la región, incluido Irán.
“Por ello, la liberación de Palestina y la desaparición del régimen sionista usurpador constituyen, según esta visión, una cuestión directamente vinculada a los intereses de los pueblos de la región, incluidos los intereses de nuestro querido país, Irán”.
Asimismo, dirigió un mensaje a los países occidentales, a los que instó a modificar su política hacia el conflicto palestino-israelí. En su opinión, Occidente debe elegir entre reconocer los derechos del pueblo palestino o afrontar las consecuencias de mantener su apoyo al régimen de Israel.
“En este contexto, también conviene que los países occidentales contemplen la situación con una mirada realista. Hoy, Occidente se encuentra ante una encrucijada: o abandona su prolongada política de prepotencia, reconoce los derechos del pueblo palestino y deja de seguir los planes de los sionistas prepotentes y contrarios a la humanidad, o deberá esperar golpes aún más duros en un futuro no muy lejano”.
El surgimiento de la Resistencia en la lucha por liberación
En sus declaraciones sobre el conflicto palestino, el ayatolá Jamenei sostuvo que las primeras formas de resistencia contra la ocupación fueron sofocadas por la fuerza y que los intentos militares de los Estados árabes tampoco lograron alterar el equilibrio de poder debido al respaldo occidental a Israel. A su juicio, la evolución del movimiento palestino demuestra que solo una resistencia basada en el islam podía sostener una lucha prolongada.
En los primeros años de la ocupación “surgieron movimientos de Resistencia que fueron reprimidos con extrema dureza y brutalidad. Desde fuera de las fronteras de Palestina, principalmente desde Egipto, hombres inspirados por motivaciones islámicas llevaron a cabo diversos esfuerzos, pero no recibieron el apoyo necesario y no lograron ejercer una influencia significativa sobre el terreno.
Afirmó que la siguiente etapa estuvo marcada por las guerras convencionales libradas por varios países árabes contra Israel. Sin embargo, atribuyó su fracaso al amplio respaldo militar, económico y logístico proporcionado por las potencias occidentales.
“Posteriormente, llegó el turno de las guerras oficiales y convencionales entre varios países árabes y el ejército sionista. Egipto, Siria y Jordania desplegaron sus fuerzas militares, pero el abundante y creciente apoyo militar, logístico y financiero brindado por Estados Unidos, el Reino Unido y Francia al régimen usurpador hizo fracasar a los ejércitos árabes. No solo no lograron ayudar al pueblo palestino, sino que además perdieron importantes porciones de sus propios territorios en esas guerras”.
Consideró que, tras esos reveses, surgieron las primeras organizaciones palestinas de resistencia organizada, aunque sostiene que la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) terminó fracasando por haberse distanciado de la población y de sus convicciones religiosas.
“Al quedar en evidencia la incapacidad de los Estados árabes vecinos de Palestina, comenzaron a formarse gradualmente núcleos de resistencia organizada en torno a grupos armados palestinos y, poco después de su unificación, se creó la Organización para la Liberación de Palestina. Aquello fue un destello de esperanza que brilló intensamente, pero que no tardó en apagarse”.
Para el ayatolá Jamenei, la causa principal de ese fracaso fue la ausencia de una base ideológica islámica. En su opinión, ni el nacionalismo ni las corrientes de izquierda podían movilizar al pueblo palestino de la misma manera que la religión.
“Ese fracaso puede atribuirse a diversas causas, pero la razón fundamental fue su alejamiento del pueblo y de sus creencias y fe islámicas. La ideología de izquierda o el mero sentimiento nacionalista no eran lo que requería la compleja y difícil cuestión palestina. Lo que podía movilizar a un pueblo hacia la resistencia y convertirlo en una fuerza invencible era el islam, la lucha y el martirio”.
La Revolución Islámica y el nacimiento de una nueva etapa para la causa palestina
El ayatolá Jamenei consideró que el triunfo de la Revolución Islámica de Irán marcó un punto de inflexión en la historia del conflicto palestino. En su interpretación, tras más de tres décadas de derrotas y retrocesos desde la Nakba de 1948, la Revolución Islámica revitalizó la causa palestina, modificó el equilibrio regional y dio origen a una nueva fase de la resistencia.
“Así transcurrieron 32 años de la Nakba. Pero, de repente, la mano del poder de Dios cambió el rumbo de los acontecimientos. El triunfo de la Revolución Islámica en Irán (en 1979) transformó por completo la situación de esta región y abrió una nueva etapa. Entre los profundos efectos mundiales de esta Revolución y los duros y profundos golpes que asestó a las políticas de la arrogancia mundial, el más rápido y evidente fue el golpe infligido al régimen sionista”.
De hecho, destacó que la Revolución Islámica insufló un nuevo impulso a la Resistencia palestina. “Así, una nueva sangre comenzó a correr por las venas de Palestina. Surgieron los grupos de combatientes palestinos musulmanes”.
El Líder iraní vinculó ese proceso con la visión del Imam Jomeini, a quien atribuyó haber convertido la liberación de Palestina en uno de los principios fundamentales de la Revolución.
El fundador de la República Islámica, el Imam Jomeini (P), “declaró que uno de los objetivos de esta Revolución es la liberación de la tierra de Palestina y la eliminación del tumor canceroso de Israel. Las poderosas olas de esta Revolución, que en aquellos días se extendieron por todo el mundo, llevaron consigo, allí donde llegaron, este mensaje: ‘Palestina debe ser liberada’”.
El ayatolá Jamenei sostuvo además que ese compromiso se mantuvo pese a las presiones externas y a los conflictos que afrontó Irán tras la Revolución Islámica, incluida la guerra impuesta por Irak.
“Las sucesivas y graves dificultades que los enemigos de la Revolución impusieron al sistema de la República Islámica de Irán —entre ellas, la guerra de ocho años librada por el régimen de Sadam Husein, instigada por Estados Unidos y el Reino Unido y respaldada por los regímenes árabes reaccionarios— tampoco lograron hacer que la República Islámica abandonara su compromiso con la defensa de Palestina”.
La solución a la cuestión palestina
Además de rechazar las iniciativas de paz impulsadas por Occidente, el ayatolá Jamenei planteó una fórmula para resolver el conflicto palestino-israelí. Su propuesta se basa en el principio de autodeterminación de los habitantes originarios de Palestina.
“Al igual que en todos los países libres del mundo, debe consultarse al pueblo de Palestina —a los verdaderos palestinos—, ya sean musulmanes, cristianos o judíos; es decir, a quienes son palestinos, no a quienes han llegado a Palestina desde otros lugares”.
“Debe recurrirse al voto de quienes son palestinos y solicitar su opinión para que ellos determinen el sistema de gobierno del Estado de Palestina. Ese sistema de gobierno decidirá posteriormente sobre quienes han entrado en esa tierra, es decir, los sionistas, sus dirigentes y los demás”.
“No existe otra solución para Palestina que esta, y ello equivale a la desaparición y eliminación del régimen sionista ilegítimo y artificial que hoy está en el poder. Y esto, con toda certeza, se hará realidad en un futuro no muy lejano —no es posible fijar una fecha exacta, pero será un futuro que no está muy distante—, con la ayuda y el poder de Dios”.
“Si esto ocurre, las naciones musulmanas de esta región podrán, si Dios quiere, recuperar su unidad”.
