Publicada: domingo, 5 de julio de 2026 22:39

En uno de mis viajes a la República Islámica de Irán, tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Qom, ubicada a 150 kilómetros al sur de Teherán.

Considerada una de las urbes más importantes del país y el corazón espiritual del islam chií, alberga el mausoleo de Fátima Masuma, hermana del Imam Reza.

Menciono esta ciudad santa porque allí se encuentra el Seminario Teológico de Qom, institución donde Seyed Ali Jamenei estudió entre los años 1958 y 1964. Durante su formación, coincidió con destacadas personalidades del mundo islámico, tales como el Imam Jomeini, el Ayatolá Buruyerdi, el Sheij Murtada Haeri y el sabio Allamah Tabatabai.

Fue precisamente durante mi estadía en Qom donde fui honrado con la entrega de un libro que hoy atesoro de manera especial: “Las memorias más bellas del Líder de la Revolución Islámica de Irán”, de Yavar Hamze, publicado por la editorial Elhame Shargh (1). Tras los acontecimientos que marcaron la vida y el deceso de Seyed Ali Jamenei, el valor de esta obra ha adquirido para mí una dimensión aún más profunda, pues consigna tres elementos centrales de la vida: memoria, resistencia y legado.

En la introducción del libro se recoge una reflexión atribuida al Imam Jomeini sobre Seyed Ali Jamenei: “No podéis encontrar a nadie como el Sr. Jamenei, tan comprometido con el islam y tan decidido a servir a su pueblo con todo el corazón. Hace muchos años que lo conozco”.

Invito a leer estas memorias. Se trata de una obra biográfica de gran valor histórico que permite conocer las vivencias de un hombre desde sus primeros años en su ciudad natal de Mashhad, así como los testimonios de personas cercanas y testigos privilegiados de su trayectoria.

La niñez de Seyed Ali Jamenei transcurrió en Mashad, ubicada en el noreste de Irán, muy cerca de las fronteras con Afganistán y Turkmenistán. Es la segunda ciudad más grande y poblada del país (después de Teherán) y un importante centro de peregrinación religiosa dentro del islam chiita.

El mártir Jamenei creció en el seno de una familia profundamente religiosa, de recursos modestos pero rica en conocimientos y con una rigurosa formación intelectual. Desde temprana edad, se dedicó al estudio de la filosofía y del islam chií. Su formación lo llevó por distintos centros religiosos de Irán e Irak, incluyendo Mashhad, Nayaf y Qom.

Desde temprana edad, Seyed Ali Jamenei se dedicó al estudio de la filosofía y de la jurisprudencia chiita. Su formación académica y espiritual se desarrolló en destacados centros religiosos de Irán e Irak, tales como Mashad, Nayaf y Qom. Fue precisamente en Qom donde recibió la influencia teológica y política de figuras clave como Seyed Moytaba Nawab Safavi y el Imam Jomeini. Estos mentores despertaron en él una conciencia revolucionaria frente a las políticas impulsadas por el régimen monárquico de Mohamadreza Shah Pahlavi, las cuales eran consideradas contrarias a los principios del islam.

El ayatolá Seyed Ali Jamenei (izda.) con su padre, Seyed Yavad Jamenei, un clérigo

religioso de renombre de Mashad, tras la Revolución Islámica.

 

Durante dieciséis años, el extinto líder religioso iraní participó activamente en la oposición clandestina contra la dinastía Pahlavi. Como consecuencia de sus actividades políticas, el futuro Líder de lrán fue detenido en numerosas ocasiones, sometido a interrogatorios y forzado a cumplir períodos de exilio.

 

En septiembre de 1971, a la edad de 32 años, fue arrestado por la SAVAK, la policía secreta del Shah, y confinado a un estricto régimen de aislamiento. Al rememorar las precarias condiciones de su detención, Jamenei describió la celda de la siguiente manera:

“Nunca había visto una habitación tan pequeña hasta ese día. Tenía forma cuadrada, de un metro y medio por cada lado. Carecía de aberturas y la oscuridad absoluta la envolvía. Los ocupantes estábamos privados de ver la luz del día, a menos que se abriera la puerta de la celda o que un guardia quisiera hablar con un preso a través de la mirilla”.

En el artículo titulado A Review of Khamenei Memoirs of Shah’s Prisons, el escritor Hedayatolá Behbudi detalla el posterior traslado de Jamenei a un complejo subterráneo tan lúgubre que le impedía ver sus propias manos. En dicho lugar, fue sometido a flagelaciones y torturas sistemáticas que buscaban tanto su quiebre psicológico como la obtención de una confesión.

El registro histórico de Behbudi describe la dureza de los interrogatorios físicos de la siguiente forma: “Perdió el equilibrio, pero pronto volvió a la posición anterior cuando llegó un segundo golpe que lo arrojó sobre la cama contigua. Intentó levantarse, pero uno de los oficiales le gritó: "¡Quédate ahí, estás en el lugar indicado!". Acto seguido, le ataron las piernas a la estructura metálica. Frente a él, los látigos colgaban de la pared. Uno de los torturadores tomó un látigo y comenzó a golpear las plantas de sus pies. Cuando este se cansó, un segundo individuo continuó con el castigo. Un tercero y un cuarto se turnaron sucesivamente. Todos en la habitación tuvieron la oportunidad de descansar y recuperar el aliento, a excepción de Jamenei. Incluso, algunos de ellos mojaban el látigo para intensificar el daño sobre el cuerpo del prisionero”.

En 1974, Jamenei fue arrestado nuevamente en Mashad por sus discursos a favor de Jomeini y llevado a la sede del Comité Conjunto Anti-sabotaje en Teherán. Las memorias describen con detalle la actuación de la SAVAK, la policía secreta del régimen de los Pahlavi, y las difíciles condiciones que enfrentaron quienes participaron en la resistencia revolucionaria. Uno de los relatos explicitado en el libro de Hamze titulado Celda N.º 20, donde el martirizado ex presidente Mohammad Ali Rayai señala respecto a Seyed Ali Jamenei: “Pese a las torturas y presiones, jamás lograron conocer ninguno de sus secretos ni dominarlo de algún modo”.

El libro presenta esta etapa como un período de firmeza, sacrificio y compromiso inquebrantable con la causa revolucionaria. Recordemos que el mártir Jamenei fue el tercer presidente de Irán (1981-1989) tras el asesinato de Rayai la muerte de Rayai y tras la muerte del Imam Jomeini se desempeñó como el Líder de la Revolución Islámica desde 1989 hasta su martirio en febrero de 2026.

Seyed Ali Jamenei fue también blanco de ataques terroristas.  El 27 de junio de 1981, cuando pronunciaba un discurso después de las oraciones del mediodía en la mezquita de Abuzar, situada en el sur de Teherán, capital iraní, el ayatolá Seyed Ali Jamenei resultó gravemente herido como consecuencia de una bomba. Como resultado de este intento de asesinato por parte del grupo terrorista Muyahidín Jalq (MKO, por sus siglas en inglés) cuya sede actual se encuentra en Pris, la capital francesa y su campo de entrenamiento militar en las cercanías de Tirana la capital de Albania. El martirizado Líder iraní resultó gravemente herido en pecho, brazos y su mano derecha.

La dimensión humana

Más allá del dirigente político y religioso, la obra retrata aspectos íntimos de la personalidad de Jamenei. A través de testimonios de figuras como el ayatolá Hasanzade, el ayatolá Golpayegani y el mártir Motahari, se reconstruye una imagen marcada por la sencillez, la austeridad y la cercanía humana.

Capítulos como La sencillez y Las dulces sonrisas muestran episodios cotidianos que permiten comprender la dimensión personal de quien posteriormente asumiría una de las mayores responsabilidades políticas y religiosas de la República Islámica. Narraciones que emociona en cuanto a la manera de vivir, comportarse familiar y socialmente. La manera en que se solicitó la mano de la también mártir, Zahra Haddad-Adel, esposa del actual líder religioso Moytaba Jamenei.

Me permito reseñar uno de esos relatos que muestran esa vida de sencillez del mártir Ali Jamenei en las amplias aristas de su vida. El relato lleva por título “La vajilla de cristal” y señala que, en un viaje a Corea, Seyed Ali Jamenei había recibido como obsequio, un juego de vajilla de cristal. Luego de un tiempo le dieron un plato de aquel juego para que lo use, sin embargo, al verlo, dijo con convicción: “llévense estos platos de cristal, ya que, si nosotros comenzamos a utilizar este tipo de vajilla en nuestra casa, mañana desearemos alfombras y muebles de este tipo. Es decir, este juego de vajillas servirá como una introducción para crear un cambio en nuestro estilo de vida”,

Uno de los pasajes más significativos del libro corresponde al proceso de sucesión tras el fallecimiento del Imam Jomeini. Seyed Ali Jamenei relata: “Cuando la Cámara de Expertos tuvo su primera reunión, yo participé de la misma pues era miembro de la Asamblea. Tratamos el tema de la persona que ocuparía el cargo de liderazgo supremo y surgió mi nombre. Discutieron un rato, hasta que se pusieron de acuerdo en ponerme a mí, alguien tan insignificante y débil, en un cargo tan desafiante y pesado” (3) Estas palabras reflejan una imagen de humildad frente a una responsabilidad histórica que marcaría el futuro de Irán durante décadas.

Martirio, resistencia y soberanía

Una parte importante de la obra está dedicada al concepto de martirio (shahadat) y a la llamada Defensa Sagrada, nociones fundamentales dentro del pensamiento político y religioso de la Revolución Islámica.

Para Jamenei, el martirio no constituía una derrota, sino la máxima expresión de compromiso con una causa considerada justa. Representaba la expresión más alta de fe, sacrificio y entrega en el camino de Dios. Lo concebía no como una derrota, sino como un triunfo espiritual y una herramienta vital para la supervivencia y dignidad de las naciones islámicas frente a la opresión

Recuerdo con admiración su afirmación respecto al hecho que quienes esfuerzan en el camino de Dios asestan muchos golpes a los enemigos antes de ser martirizados. Esto significa, sostenía Seyed Ali Jamenei que “cuando luchas en el camino de Dios, no se trata de ofrecer tu vida al enemigo y decir: ‘Mátame’. No es así. También le haces daño. Nuestros guardias fronterizos, mártires en las zonas fronterizas, han asestado muchos golpes al enemigo” (4).

Miembros del pueblo iraní que les han impedido a esos enemigos “infiltrarse, urdir sus complots e implementar sus medidas corruptas. Antes de ser martirizados, nuestros jóvenes, que mueren en tal o cual país extranjero intentando resistir al grupo terrorista Daesh y proteger los santuarios de los Imames (la paz sea con ellos), les asestan un sinfín de golpes. Antes de ser martirizados, les impiden avanzar, frustran sus objetivos y les crean una situación desastrosa”.

Esta visión se encuentra estrechamente vinculada a la política de resistencia y entrega a toda prueba desarrollada por la República Islámica frente a las presiones externas. Desde esta perspectiva, la soberanía nacional, la independencia política y la capacidad de resistir sanciones económicas son elementos esenciales para preservar la dignidad de los pueblos.

El legado atribuido a Jamenei se articula en torno a varios principios fundamentales: la defensa de la soberanía nacional, la autosuficiencia económica, la resistencia frente a las sanciones internacionales y el apoyo a las causas que Irán considera estratégicas dentro de su política exterior.

La denominada “economía de resistencia” aparece como una herramienta destinada a fortalecer la autonomía del país frente a las restricciones impuestas desde el exterior. Del mismo modo, la combinación de diplomacia, desarrollo tecnológico y capacidades defensivas constituye uno de los pilares del modelo estratégico iraní. Para quienes comparten esta visión, la experiencia iraní demuestra que un país puede preservar su independencia política y desarrollar capacidades propias incluso bajo condiciones de presión internacional prolongada. 

Reflexión final

Las memorias de Seyed Ali Jamenei permiten aproximarse no solo a la vida de un líder religioso y político, sino también a una forma particular de comprender la historia, la resistencia y la soberanía.

A través de sus recuerdos, testimonios y experiencias, emerge la figura de un hombre cuya trayectoria quedó profundamente ligada a los principales acontecimientos de la República Islámica de Irán. Más allá de las distintas interpretaciones políticas que pueda suscitar su legado, la obra constituye un valioso documento para comprender una parte fundamental de la historia contemporánea iraní y de los debates que siguen marcando el destino de Asia Occidental.

La República Islámica de Irán, bajo la guía de Seyed Ali Jamenei, no evitó la confrontación directa contra las  “potencias hegemónicas y arrogantes”, incluyendo a la entidad israelí. Las enfrentó desde su concepción estratégica, sustentada en la fuerza de su ejército y su Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, pero, sobre todo, en la capacidad de resistencia de la sociedad iraní.

La política exterior heredada de Jamenei sitúa a Irán como el escudo principal del “Eje de la Resistencia”. Su legado político, militar y económico —ahora magnificado bajo la condición de su martirio— representa el ejemplo más claro de que los pueblos del Sur Global pueden sostener con éxito un proyecto soberano independiente frente a la hegemonía occidental.

Este fenómeno invita a examinar cómo la narrativa del martirio y la resistencia trasciende las fronteras de Asia Occidental, para integrarse en el debate contemporáneo sobre la multilateralidad. La experiencia de la Revolución Islámica de irán, plasmada en las memorias de su líder, plantea un quiebre con la epistemología eurocéntrica de las relaciones internacionales, demostrando que la soberanía no se reduce a la autarquía económica, sino a la construcción de una identidad cultural y espiritual inquebrantable. Así, el análisis de su legado no debe limitarse al estudio de la disuasión militar, sino expandirse hacia la comprensión de cómo el Sur Global articula nuevas redes de solidaridad y contrapeso geopolítico en un orden mundial en plena transición.

Pablo Jofré Leal

Periodista. Analista Internacional

Articulo para HispanTV.

  1. Hamze Yafar. “Las memorias más bellas del Líder de la Revolución Islámica de Irán”. Publicado por Editorial Elhame Shargh. Primera edición 2015.
  2. Afirma Seyed Ali Jamenei respecto a la elección del líder supremo “yo hice muchas gestiones uy me opuse a toda costa, no por una cuestión de protocolo, sino que realmente me opuse. Dios sabe qué es lo que sucedía en mi corazón.  Me paré allí y dije “señores, esperen, permítanme (todo esto grabado ewn, tanto en imagen como en audio) y comencé a exponer mis argumentos para no ser elegido. Insistí demasiado pero no aceptaron. Los sabios y jurisprudentes presentes refutaron todos mis argumentos…yo estaba determinado a no aceptar el cargo, pero vi que no tenía otra opción. Hamze Yafar “ las memorias más bellas del Líder de la revolución islámica de irán”. Editorial Elhame Shargh. República islámica de irán. 2015. Capítulo 8. Página 81
  3. El paraíso es el precio más alto por entregar la vida por la causa de Dios. El martirio significa hacer un pacto con Dios: un pacto mutuo y libre de ansiedad con Alá el Exaltado. Y el producto y su precio son claros. El producto es la propia vida. La vida es el principal recurso de todo individuo en este mundo material. Este es el producto que ofreces a Dios en tu pacto con Él. ¿Qué recibes a cambio? A cambio, recibes la dicha eterna y la vida eterna en un mundo de las mejores bendiciones divinas. https://english.khamenei.ir/news/6521/11-statements-by-Imam-Khamenei-about-martyrdom
  4. https://english.khamenei.ir/news/6521/11-statements-by-Imam-Khamenei-about-martyrdom