• Edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán en Teherán, la capital.
Publicada: jueves, 8 de enero de 2026 1:22

Irán ha condenado las declaraciones “intervencionistas” de EE.UU. con la intención de promover la violencia en las recientes protestas pacíficas económicas.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán en un comunicado emitido este miércoles “ha condenado las declaraciones intervencionistas y engañosas de funcionarios estadounidenses sobre los acontecimientos internos de Irán, calificándolas de clara muestra del odio constante del gobierno estadounidense hacia la gran nación iraní”.

“Este tipo de posturas irresponsables, que constituyen la continuación del enfoque prepotente e ilegal de Estados Unidos hacia la nación iraní, no solo representan una violación flagrante de los principios y normas fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional en lo relativo al respeto de la soberanía nacional de los Estados, sino que también se consideran un estímulo a la violencia y al terrorismo contra los ciudadanos iraníes”, ha destacado la nota.

Al recordar la “larga historia de intervenciones criminales de diversos gobiernos estadounidenses en los asuntos de Irán”, el ministerio ha considerado “hipócrita” cualquier pretensión de preocupación por la nación iraní, entendida como un “intento de engañar a la opinión pública y encubrir los numerosos crímenes cometidos contra los iraníes”.

 

En este sentido, ha puesto como ejemplo una serie de acciones que evidencian la falsa empatía de Estados Unidos con la nación iraní, recordando la organización del golpe de Estado del 19 de agosto de 1953 contra el gobierno electo del Dr. Mohamad Mosadeq financiando y equipando a los alborotadores; el derribo del avión de pasajeros iraní en 1988 y la masacre de 300 iraníes inocentes sobre el Golfo Pérsico; el apoyo total a Sadam Husein durante la guerra de 8 años contra los iraníes; la complicidad con el régimen israelí en el asesinato y muerte de iraníes y el ataque a la infraestructura de Irán en junio de 2025.

Asimismo, ha recordado las obligaciones y responsabilidades del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) para proteger la paz y la seguridad internacionales frente al “unilateralismo beligerante de Estados Unidos”, enfatizando que “los iraníes, mediante el diálogo y la interacción mutua para resolver sus problemas, no permitirán ningún tipo de intervención malintencionada”.

El Ministerio ha dejado claro que “considera que las declaraciones amenazantes de los funcionarios estadounidenses contra Irán se enmarcan en la política de aumento de tensiones del régimen sionista en la región”, afirmando que la respuesta del país persa ante cualquier agresión “será rápida, decisiva y de carácter integral”.

“Es evidente que la responsabilidad por las consecuencias de tal situación, que podría sumir a toda la región en una crisis y desestabilización aún mayores, recaerá plenamente sobre el régimen estadounidense”, ha subrayado.

La Cancillería iraní ha hecho este pronunciamiento luego de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo el viernes que “si Irán dispara contra manifestantes”, Washington “acudirá a su rescate”, en referencia a las recientes protestas pacíficas de comerciantes iraníes en varios puntos del país. “Estamos preparados y listos para actuar”, adujo en su plataforma Truth Social.

Las manifestaciones en Teherán comenzaron el 28 de diciembre, cuando comerciantes suspendieron de forma temporal sus actividades en señal de protesta por el pronunciado desplome de la moneda nacional frente al dólar estadounidense.

A medida que estas manifestaciones comenzaron a captar la atención de los medios, comenzó a circular una narrativa distinta en línea. Algunos grupos hostiles en el extranjero lanzaron campañas mediáticas coordinadas que presentaban los hechos como mucho más dramáticos de lo que realmente eran.

Mientras tanto, varias figuras “opositoras” en el extranjero y actores externos hostiles, particularmente Estados Unidos e Israel, aprovecharon el momento para impulsar sus propios intereses, e intentaron enmarcar las pacíficas protestas económicas como un llamado a una confrontación más amplia. 

arz/ncl