“Tras la continuación de las acusaciones del régimen británico contra la República Islámica de Irán, Simon Shercliff, el embajador británico en Teherán, fue convocado al Ministerio de Asuntos Exteriores (...) y fue informado de la fuerte protesta de Irán”, han informado este martes los medios locales.
En el encuentro, Irán ha calificado de “ilegales” las nuevas sanciones impuestas el lunes por el Reino Unido a siete personas y una organización iraníes “bajo pretextos vacíos” del crimen organizado y ha condenado enérgicamente las acusaciones “sin fundamentos” de las autoridades británicas contra el país persa.
Además, ha aseverado que los intentos de Londres de manchar la imagen de Irán no fueron constructivos y ha añadido que tales “acciones destructivas” hacia la República Islámica están condenadas al fracaso.
“Se trata de una amarga ironía histórica que un país —que es fundador y patrocinador de grupos terroristas organizados, narcotraficantes y bandas criminales— pretende acusar a la República Islámica de Irán y a sus fuerzas leales y honestas, que están a la vanguardia de la lucha contra el crimen organizado”, ha agregado.
El embajador británico ha afirmado que trasladará la protesta de Irán a su respectivo país.
La declaración no detalla las acusaciones, pero se produce después de que el Reino Unido acusó a grupos alineados con Irán de estar detrás de un ataque mortal contra tropas estadounidenses en Jordania y, junto con Estados Unidos, impuso sanciones a una red de personas que, según afirmaron, apuntaban a lo que llamaron activistas de la oposición iraní bajo las órdenes de Irán.
El domingo, tres soldados estadounidenses murieron y otros 40 resultaron heridos en un ataque contra la Torre 22, un pequeño puesto de avanzada estadounidense en Jordania, cerca de la frontera con Siria.
Nada más divulgada la noticia sobre el ataque, el presidente estadounidense, Joe Biden, acusó a los grupos, a su juicio, “respaldados por Irán que operan en Siria e Irak” de perpetrar el ataque.
Esto mientras Irán ha reiterado en repetidas ocasiones que no está involucrado en ninguno de los ataques contra las fuerzas estadounidenses en la región de Asia Occidental.
Desde el inicio de la guerra genocida de Israel respaldada por Estados Unidos contra la Franja de Gaza, las bases estadounidenses en diversas zonas de Irak y Siria han sido atacadas y, en consecuencia, decenas de soldados estadounidenses han resultado heridos.
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