• El representante permanente de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mayid Tajt Ravanchi, habla durante una sesión del organismo.
Publicada: sábado, 17 de abril de 2021 1:17

Irán condena el mutismo del Consejo de Seguridad frente a la intensa presión que las potencias arrogantes ejercen sobre Siria, esta vez, a través de la OPAQ.

En declaraciones ofrecidas este viernes en la sesión informal del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) sobre la eficacia de los llamados regímenes de proliferación de armas de destrucción masiva, el representante permanente de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mayid Tajt Ravanchi, ha denunciado el silencio que guarda este consejo ante las acciones de ciertos países occidentales que abusan este tipo de regímenes y las instituciones internacionales correspondientes para materializar sus objetivos políticos.

Al respecto, ha arremetido contra el CSNU por su postura ante el reciente informe de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que acusa a la Fuerza Aérea de Siria de haber llevado a cabo supuestos ataques químicos en Saraqib, sita en la provincia de Idlib (noroeste), en 2018.

En los últimos años, que algunos poderes han ejercido una intensa presión sobre Siria para promover sus intereses ilegítimos abusando de la Convención sobre Armas Químicas y de la OPAQ, el Consejo de Seguridad ha optado nuevamente por permanecer en silencio”, ha censurado el diplomático iraní, tras destacar que el país persa e Irak, también son víctimas de este abuso de los Estados occidentales.

 

Tajt Ravanchi ha recalcado que la única garantía absoluta para preservar la competencia de los regímenes de proliferación de armas de destrucción masiva es la estricta aplicación de las normas a todos, en todo momento y bajo cualquier circunstancia, y lo más importante, impedir el abuso de estas normas y su politización, así como la imparcialidad de las instituciones multilaterales pertinentes.

Con el pretexto de un ataque químico, EE.UU., el Reino Unido y Francia lanzaron el 14 de abril de 2018 una ofensiva militar a gran escala contra Siria, sin contar para ello con la autorización del Consejo de Seguridad y antes de que terminaran las investigaciones de la OPAQ sobre los incidentes anteriormente expuestos.

El Gobierno sirio ha negado en reiteradas ocasiones haber lanzado ataques químicos contra su pueblo, y acusa a los países occidentales, con la tutela de EE.UU., de escenificar estas ofensivas para tensar la situación y justificar sus intervenciones militares en el país árabe.

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