Este hombre tan popular se hizo mártir en el camino de Dios, pero, conforme a la promesa del Islam, aun está vivo y sus enseñanzas invocan al ser humano hacia el establecimiento de la paz, la bondad y la justicia. La sangre derramada de Soleimani propicia el terreno para la lucha valiente de los combatientes de la Resistencia.
En la madrugada del viernes, el comandante de las Fuerzas de Quds, del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, y el subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis, fueron asesinados en un ataque aéreo de Estados Unidos contra los vehículos en que iban a bordo cerca del aeropuerto internacional de Bagdad (capital iraquí).
El asesinato no tiene ningún otro motivo sino la debilidad del aventurismo de EE.UU. en Oriente Medio. El presidente de EE.UU., Donald Trump, subrayó en 2017 que Washington gastó siete billones de dólares en la región sin ganar nada.
La lucha efectiva contra los grupos terroristas, como EIIL (Daesh, en árabe), en Irak y Siria fue otro logro glorioso de Soleimani, quien informó en 2017 al Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, la victoria de la Resistencia en la lucha contra esta banda nefasta.
“Le informo humildemente del fin de la operación para la liberación de la ciudad de Abu Kamal, último feudo de Daesh en Siria, con la retirada de la bandera de este grupo estadounidense-sionista y su sustitución por la bandera de Siria”, señaló el general Soleimani.
Soleimani fue blanco de muchos complots y planes de asesinato. En octubre pasado, el CGRI informó de la frustración de una conspiración árabe-israelí para asesinar a este general iraní. Recibió también varias amenazas de muerte desde el servicio de inteligencia de Israel (el Mossad).
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