Pedro Castillo, expresidente de Perú, se acerca a su audiencia 50 en el juicio por intentar disolver el Congreso. Mientras tanto, avanza un proceso para inhabilitarlo por hasta 10 años. Niega la rebelión y denuncia persecución política, en un caso aún abierto que genera atención internacional.
El expresidente denuncia que el juicio en su contra es político y sin pruebas. También afirma que, por su salud, asistir largas horas a las audiencias equivale a una forma de tortura.
Pedro Castillo podría ser excluido de la función pública por el presunto intento de golpe de Estado. El Congreso ya ha designado a un delegado para investigar si violó la Constitución.
El Congreso aprobó dos nuevas denuncias contra Castillo: una por afectar la autonomía de la Derrama Magisterial y otra por el uso de aviones militares para trasladar a su familia.
Aarón Rodríguez, Lima
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