Con la aparición de la variante ómicron desde finales de 2021, los casos de contagio por la COVID-19 han venido en aumento en Panamá, motivando el aislamiento de más de 300 000 personas durante las últimas semanas.
La ponderación de la pandemia a partir de sus efectos económicos, más allá de la salud de las personas, es puesta en evidencia por los trabajadores panameños tras la decisión de las autoridades de reducir el tiempo de recuperación de los contagiados.
En el país se ha reforzado la campaña de vacunación, mientras se espera que en este mes de febrero se alcance un pico máximo de contagios que podría llegar a los 10 000 diarios, lo que también se traduce en una preocupación para los trabajadores.
La crisis sanitaria ha significado un duro golpe para el sector obrero que ha visto deteriorar sus condiciones de trabajo a través de los últimos dos años en que han permanecido en las calles.
Cuando indicadores internacionales hablan acerca del crecimiento económico ejemplar que tendrá el Producto Interno Bruto (PIB) de Panamá en 2022, los trabajadores recuerdan que apenas el 24 % de este PIB va encaminado al factor trabajo, mientras 56 % al capital.
John Alonso, Ciudad de Panamá.
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