Durante los enfrentamientos, siete palestinos también resultaron heridos por impacto de balas y decenas más sufrieron asfixia por inhalar gases lacrimógenos lanzados por las tropas israelíes.
La tensión en los territorios ocupados palestinos se agravó considerablemente tras las nuevas incursiones y profanaciones a la Mezquita Al-Aqsa, en Al-Quds, lo que provocó la ira del pueblo palestino, que se vio obligado a comenzar una nueva “Intifada” (levantamiento) para liberar Al-Quds.
Desde entonces, unos 88 palestinos han perdido la vida a manos de soldados israelíes en la ocupada Cisjordania, la ciudad de Al-Quds (Jerusalén) y la Franja de Gaza.
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