Publicada: jueves, 28 de enero de 2021 14:43

La decisión de EE.UU. de revisar la cifra de las tropas que replegará de Asia Occidental, requiere una respuesta urgente de los países de la región.

La grave información dada por el diario The Wall Street Journal de que el Pentágono (Departamento de Defensa de EE.UU.) revisaría el nivel del retiro de tropas estadounidenses desplegadas en Irak y Afganistán, ordenadas por Donald Trump, exige una decisión correcta y rápida del gobierno iraquí y afgano.

John Kirby, portavoz del secretario de Defensa de EE.UU., Lloyd Austin, señaló que aún no se había tomado una decisión formal para revisar los niveles de tropas en ninguno de los países mencionados. Su frase: “nada ha cambiado acerca de nuestro deseo de defender al pueblo estadounidense de la amenaza del terrorismo, al mismo tiempo que nos aseguramos de que contamos con los recursos adecuados para nuestra estrategia”, ratifica que ya ha sido estudiado y que las iniciativas de intervención son constantes, por lo cual hay que desarrollar una estrategia de develación de esos intereses para ser conocidos por la opinión mundial.

La razón fundamental es que el plan de ocupación para quebrar la unidad de dichos países, hasta este momento fracasada, le exige una nueva estrategia: quedarse en el país, aumentar sus fuerzas, revivir al grupo terrorista Daesh (ISIS) y provocar caos constante afectando a las fuerzas militares de dichas naciones, argumentando querer la paz y libertad de esos pueblos mientras saquea sus recursos básicos.

Así, ha sido descubierto que el complot era destruir el Estado en Irak, Siria, Yemen, Libia y Afganistán, para construir gobiernos títeres sometidos a las políticas bélicas de la Casa Negra (“Casa Blanca”), recordando que los terroristas de Daesh comenzaron sus actividades durante el anterior mandato de Barack Obama, donde participó directamente Joe Biden.

En Siria, Washington alienta a los combatientes kurdo-sirios de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que ocupan parte de la provincia de Al-Hasaka (noreste de Siria), para continuar agresiones a los servicios básicos y la infraestructura civil, asesinando y cortando incluso el suministro de agua para casi medio millón de personas, junto con los continuos ataques y redadas en las provincias sirias de Al-Hasaka y Deir Ezzor. Damasco ha denunciado el despliegue militar de EE.UU. en su suelo, manifestando que expulsará todas las fuerzas intrusas una vez logre el control total del territorio, lo que está avanzando paulatina y seriamente.

En Irak ha sido develado que USA intenta perturbar la seguridad de la región de Asia Occidental financiando y protegiendo a los líderes de la banda takfirí para mantener la mayoría de las operaciones terroristas en muchas partes del país árabe, impidiendo los vuelos militares sobre esas regiones y trasladando a los miembros de Daesh desde Siria hasta sus bases en Irak, permitiendo huir a más de 12.000 extremistas del campamento sirio de Al-Hol y las prisiones de Al-Hasaka.

Está comprobado que el ataque a las fuerzas iraquíes y la población civil contó con el apoyo y planificación del Ejército estadounidense, teniendo como objetivo a las valientes Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), ya que se evidenció el reciente aterrizaje de varios helicópteros de EE.UU. en la montañosa región de Hamrin, transfiriendo armas y equipo militar al grupo subversivo.

La gravedad de la situación exige la retirada inmediata de la Coalición USA-ISIS a través de pasos lógicos y contundentes.

  1. Se debe impedir de inmediato el proyecto imperial de caos y destrucción para la región de Asia Occidental, dada la debilidad de las fuerzas ocupantes en la zona, presentando al presidente Biden una propuesta inmodificable de retiro programado.
  2. Se debe iniciar desde ya la campaña internacional para develar la relación de la Casa Oscura con el terrorismo internacional, su financiación, entrega de inteligencia y estímulo directo. Así queda claro el papel del gobierno estadounidense asociado a los takfiríes y la falsedad de su política de ataque a ISIS.
  3. Si Afganistán, Yemen, Irán, entre otras naciones soberanas, exigen la retirada y lo hacen también Siria, Afganistán e Irak, la presión es insostenible y deberá caer el eslabón más débil. Es el momento para definir este proceso de liberación, pues cada minuto que pasa estos pueblos son los que ponen las víctimas civiles y militares por venir.
  4. La estrategia del ejército iraquí y sirio debe dirigirse a cortar las vías ilegales en su frontera, paso utilizado por los mercenarios de ISIS para atacar y resguardarse en las bases estadounidenses, lo que ya está identificado.

Actualmente ISIS está destruido como movimiento y ahora quedan células organizadas en forma de sicarios protegidos por las fuerzas armadas ocupantes. Por tanto, habrá más atentados y muertes de ciudadanos iraquíes si el gobierno que recibió la orden perentoria del parlamento para iniciar la retirada de la Coalición USA-Daesh, no desocupa de fuerzas extranjeras a Irak. Suya será la responsabilidad por cada muerte que ocurra de ahora en adelante coinciden serios analistas. Cuando un país muestra debilidad, la injerencia y los daños son cada vez mayores.

Cabe develar al mundo que EEUU es el fundador y la madre del terrorismo moderno y contemporáneo, correspondiendo a China, Rusia, La India, y todas las naciones autónomas mostrar la verdadera máscara: incluir al movimiento popular yemení Ansarolá en su lista de grupos terroristas es un delito de lesa humanidad para impedir a  las Naciones Unidas, la Cruz Roja y otras organizaciones la exportación de productos agrícolas, medicinas y dispositivos médicos, favoreciendo la debacle humanitaria en Yemen.

Hoy en el mundo, lo que diga el gobierno estadounidense es sólo seguido por naciones vasallas, cobardes para no decretar su soberanía, aunque la tendencia mundial es que sean derrotadas las medidas de violencia que impone Washington, debilitando aún más su política imperial de ocupación, saqueo y caos en el planeta.

Hoy en el mundo, lo que diga el gobierno estadounidense es sólo seguido por naciones vasallas, cobardes para no decretar su soberanía, aunque la tendencia mundial es que sean derrotadas las medidas de violencia que impone Washington, debilitando aún más su política imperial de ocupación, saqueo y caos en el planeta. Es una ley de la historia y honrar al comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, y al subcomandante de las Al-Hashad Al-Shab, Abu Mahdi al-Muhandis, es insoslayable.

Por: Carlos Santa María