Publicada: jueves, 8 de febrero de 2018 12:38

La República Islámica de Irán, tras la Revolución Islámica en 1979, se convirtió en el pilar de su región. Irán, después del éxito de la Revolución, se sumó de forma activa al conflicto árabe-israelí y tomó una postura crítica a favor de los palestinos condenando directamente a Israel por sus crímenes.

Irán representa el primer país en Oriente Medio donde se gestó una revolución islámica con éxito, recibiendo apoyo popular y de diferentes sectores de la sociedad.

La República Islámica de Irán es el símbolo de la soberanía, identidad y futuro para los países del mundo árabe. Por eso como dice el filósofo Noam Chomsky (2011) es la prioridad en la política exterior de los Estados Unidos. Israel y el Occidente temen que se genere un efecto dominó y que tras una revolución se desarrollen sistemáticamente otras. Hipótesis que de llegar a materializarse, el mundo árabe se unificaría bajo una sola nación y todos actuarían bajo una misma bandera, defender su religión como fin último, y ello a pesar de la propaganda difamatoria que Occidente y sus aliados han creado sobre el Islam y los pueblos que lo profesan tildándolos de terroristas, fundamentalistas y atrasados han llevado a que los que profesan esa religión se sientan cada vez más convencidos de sus ideales.

“La Revolución iraní fue la única revolución del siglo XX inspirada en una ideología del propio siglo (ya que las revoluciones rusa y china debieran su inspiración a la visión decimonónica de Karl Marx)” (Karen Armstrong, 2013, p. 187).

Irán por medio de su revolución popular se convirtió en lo otro, y reivindicó su pasado y su religión, expulsando a las fuerzas coloniales de su nación. El centro hegemónico occidental reaccionó atacando a Irán por medio de su país vecino Irak, que en ese momento estaba gobernado por Saddam Husein. A propósito de esto señala Víctor de Currea-Lugo (2016): “En los años ochenta. Irak declaró la guerra a Irán y, a pesar de contar con el apoyo de Estado Unidos, la Unión Soviética y la Liga Árabe, dicha guerra terminó en tablas” (p. 35).

El centro atacó a Irán, porque a partir de su revolución esta dejaría de ser un Estado cliente, y administraría sus recursos y territorio de una forma autónoma. EE.UU. y  la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), las dos superpotencias de su momento apoyarían al régimen de Saddam Husein, además este último, contaría con el apoyo de los países de Medio Oriente (exceptuando Siria), lo que le daría un gran poderío militar. La guerra entre Irak e Irán fue el conflicto más largo del siglo XX, y dejó un millón de muertos, a pesar de las bajas y daños que sufrió Irán, pudo sobrevivir a la guerra y consolidar su revolución.    

Irán, en este momento, es para el mundo árabe lo que Cuba fue para América Latina en la década de los 60, un Estado libre, autónomo y un ejemplo a seguir por parte de los países de su región. La Revolución Islámica iraní de 1979 vuelve a las fuentes y estas son el Islam como la base de una sociedad próspera, soberana y libre. El ayatolá Jomeini, líder de la revolución, así lo creía y destronó las políticas occidentales que el último shah iraní, había introducido en su país. La pérdida de valores y el abandono de la religión son elementos que no están dispuestos a permitir los Estados periféricos de Oriente Próximo.

Irán se enfrenta al imperialismo norteamericano apoyado por Israel y todas las armas que estos tienen a su disposición, desde la tecnología militar hasta la más peligrosa la ideológica. Dussel (1980) expone todos métodos que tiene el centro hegemónico a su disposición:

En el nivel internacional o mundial la alienación de los pueblos periféricos se produce por el imperialismo; filosóficamente lo funda la ontología europeo-norteamericana; (…), militarmente es el control de los océanos y los continentes por medio de armadas navales y de los aires, por las fuerzas aéreas y de los satélites que recorren la atmósfera; culturalmente es la ideología de los medios de comunicación (p.90).

EE.UU. desea anexar nuevamente a Irán para sus intereses en Oriente Medio, busca establecer un gobierno cliente que sea afín a los deseos de la primera potencia del mundo. La pérdida de Irán llevó a que Estados Unidos, perdiera el acceso a las grandes reservas de combustibles fósiles que posee la nación iraní, y además se convirtió en un ente que promueve la desestabilización en la región (según la visión de los Estados Unidos), por eso el imperialismo directamente e indirectamente utiliza todos los recursos para atacar a Irán. Tal como afirma Chomsky:

Estados Unidos e Irán están en una situación tensa y, tal como están las cosas, no es difícil entender que Estados Unidos quiera recuperar Irán para su sistema global; o si no lo consigue, mantener el control físico del golfo con fuerzas navales y bases en las proximidades (Chomsky, 1988, p.186).

Después de la invasión y el “éxito” que tuvo el centro hegemónico en Irak, el próximo objetivo del imperio se desplazó a Irán, el mayor enemigo de Occidente en Medio Oriente. Estados Unidos ha desplazado portaaviones y su fuerza naval cerca de las costas iraníes provocando y amenazando a la República Islámica, también tiene gran cantidad de bases militares vigilando al país, estas se encuentran en Israel, Turquía, Afganistán y Bahréin, entre muchos otros. Acerca de esto dice Juan Sebastián Brizneda:

La importancia de este pequeño territorio es simple. Bahréin está posicionado en medio de Irán (…), esto lo hace adquirir un valor geoestratégico importante, razón por la cual los Estados Unidos ubicaron aquí su base naval más grande por fuera de su territorio: la quinta flota, integrada por cinco portaaviones, seis buques de asalta anfibio y más de 30 buques de la Royal Navy (pertenecientes a la armada británica) (Brizneda, 2014, pp. 22-23).

Al mundo árabe se le niega la posibilidad de su propio proyecto en su mismo territorio. Su concepción de Estado, economía, mujer y sociedad no son posibles sino son afines con lo que en centro hegemónico desea. Irán es un país rebelde y por eso Estados unidos, Europa e Israel buscan castigarla de una manera efectiva, para que los países que quieran seguir su ejemplo y buscar una revolución popular sepan de antemano  las consecuencias que se deben enfrentar. Noam Chomsky (2007) ironiza la actitud de Occidente frente a Irán:

Irán rompió filas con Estados Unidos en 1979, y éste es un crimen por el que el país ha de recibir su castigo. Es algo que va más allá de cualquier interés estatal que sea razonable. Al igual que con Cuba, es una mentalidad mafiosa: no se puede consentir que exista la desobediencia, es algo demasiado peligroso, porque otras personas podrían hacerse a la idea de que también pueden ser desobedientes (Chomsky p.173).

La Revolución Islámica de Irán reconstruyó los valores de su pueblo. Países como estos, solo ven en el Islam la alternativa para enfrentar las potencias extranjeras y las ideologías y prácticas del centro hegemónico. Los grandes acontecimientos de la geopolítica del siglo XXI han sucedido principalmente en Medio Oriente. Después del 11-S los Estados Unidos enfocaron su agenda a Oriente Medio, para luchar contra lo que ellos denominaron “la guerra contra el terror”. Pero sin duda alguna, bajo esté pretexto se han invadido países y derrocados gobiernos  que no son afines a los intereses estadounidenses. Existe una lista de países a los cuáles se ha invadido y convertido en estados clientes.  Afganistán (2001), Irak (2003), Libia (2011), Siria ( 2011- ???). estos países buscaban sus propios modelos económicos alternativos, a los del centro, lo que llevó a que fueran invadidos militarmente por EE.UU y Europa para poder recuperar el control de la zona. Pero su principal objetivo es atacar y desmantelar a la República Islámica de Irán. Este país tiene un gran mercado de petróleo y cumple un papel geoestratégico en el Golfo Pérsico. Después de las caídas de los gobiernos hostiles a los intereses de EE.UU. e Israel en la región, Irán se convirtió en el principal obstáculo del imperialismo para dominar completamente a Oriente Medio.

Escrito por: Felix Antonio Cossío Romero. Universidad católica Luis Amigó.

Referencias

  1. Armstrong, k. (2013). El Islam. España: Debate.
  2. Brizneda, J. (2014), guerra fría en Oriente Medio, Irán Vs. Arabia Saudita: cómo se evidencia en la región y cómo se proyecta a Bahréin. En: Lealtades cruzadas: nueve miradas  a Oriente Medio. Colombia: Le Monde Diplomatique.
  3. Chomsky, N. (1988), la cultura del terrorismo. España: Editorial Popular.
  4. Chomsky, N. y Achcar, G. (2007). Estados peligrosos. Oriente Medio y la política exterior estadounidense. Barcelona: Paidós.
  5. Chomsky, N. (2011).La era Obama y otros escritos sobre el imperio de la fuerza. Barcelona: Ediciones del pasado y presente.
  6. De Currea-Lugo, V. (2016). El Estado Islámico. Colombia: Debate.
  7. Dussel, E. (1980).  Filosofía de la liberación. Bogotá: Universidad Santo Tomas.  
  8.  Fukuyama, F. (1992). El fin de la historia y el último hombre. España: Planeta.
  9.  Huntington, S.  (1997). El  Choque de Civilizaciones. España: Paidós.
  10. Napoleoni, L. (2015),  El fénix islamista. España: Paidós.
  11. Patiño, C. (2006). Guerras de religiones. Colombia: siglo del hombre.
  12.  Todorov, T. (2008). El miedo a los barbaros. Barcelona: Galaxia Gutenberg.
Commentarios