El terrorista, de padres ghaneses y criado en Bremen (norte de Alemania), fue apresado a su regreso de Siria en julio de 2015. Después, admitió su pertenencia al grupo terrorista y relató sus actividades en la banda ultraviolenta, aunque no confesó su participación en la ejecución de rehenes, de lo que ahora le acusa el fiscal.
El fiscal federal presentó ya cargos contra Harry Sarfo, de 28 años, por su pertenencia a Daesh. En julio de 2016 fue condenado por ello y por haber vulnerado las leyes de exportación de armas, a tres años de prisión.
Ahora, además, se le acusa de haber participado en el asesinato de seis prisioneros de Daesh, según ha indicado este martes el fiscal general en Karlsruhe (suroeste de Alemania). Los investigadores están convencidos de que participó en una ejecución pública de rehenes en Palmira, cuando Daesh controlaba esa ciudad siria.
Palmira (Tadmor, en árabe) estuvo desde mayo de 2015 en garras de los extremistas durante diez meses, hasta que las tropas sirias se hicieron con su control en marzo de 2016.
Se le acusa de conspiración para asesinar y cometer crímenes de guerra en base a una serie de grabaciones de vídeo e investigaciones en las que colaboraron periodistas del diario estadounidense The Washington Post y de la radiotelevisión pública alemana ZDF.
En uno de los documentos gráficos se observa cómo Sarfo porta una pistola mientras lleva a un rehén al lugar de la ejecución y vigila que no huya, ha detallado el fiscal. Otro vídeo, en el que porta una bandera en unas imágenes propagandísticas que acompañaban a otra ejecución, también demuestra su pertenencia al grupo.
En agosto de 2016, Sarfo fue entrevistado por el diario estadounidense The New York Times y entonces indicó que el servicio secreto de Daesh había creado una red internacional de asesinos para atacar a los europeos, aunque afirmó que necesitaban más combatientes en Alemania y el Reino Unido para poner en marcha ataques terroristas coordinados en diferentes países al mismo tiempo.
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