• El presidente de EE.UU., Donald Trump.
Publicada: miércoles, 22 de abril de 2026 10:24

Políticos estadounidenses ven la prórroga de la tregua con Irán como muestra de incapacidad de Trump para gestionar la crisis y una señal de retroceso ante Teherán.

La decisión del presidente estadounidense, Donal Trump, para ampliar el alto el fuego de dos semanas, alcanzado el 8 de abril con Irán, para dar lugar a la celebración de una segunda ronda de negociaciones en Islamabad —después de que advirtiera que no habrá prorrogas ni plazos— desató una ola de críticas en Washington.

El congresista republicano, Mike Quigley, advirtió el martes en la red social X sobre la capacidad del mandatario para ejercer sus funciones, planteando la posibilidad de que el magnate decida agredir a otro país después de Irán y cometer crímenes de guerra.

En cuanto al juicio político o la 25.ª enmienda, no se trata de una disyuntiva. Trump es incapaz de cumplir con sus funciones y ha cometido delitos graves. El presidente necesita una evaluación cognitiva independiente de inmediato. No podemos esperar a que se enfade con Irán u otro país y decida cometer crímenes de guerra en plena nocheˮ, dijo.

Por su parte, el exnegociador estadounidense Aaron David Miller calificó la crisis actual como consecuencia de “la imprudencia de una guerra elegidaˮ contra Irán por la Administración Trump, lamentando que el cierre del estrecho de Ormuz, como resultado de la guerra, está afectando seriamente al comercio internacional.

La insensatez de una guerra de elección. Nos enfrentamos ahora a un largo periodo sin posibilidad de negociación; sin garantías de que no habrá escalada; sin tránsito por el estrecho de Ormuz y con la economía global sufriendo. Y Estados Unidos no tiene salidaˮ, escribió Miller en X.

Desde el ámbito de los think tanks, Daniel DePetris interpretó la extensión de la tregua como un intento de ganar tiempo por parte de Washington para evitar una reanudación del conflicto. Sin embargo, advirtió que esta decisión podría ser percibida como una victoria por Teherán y como una señal de debilitamiento del apalancamientoˮ estadounidense.

Señaló además que el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos no constituye un activo estratégico, sino más bien un obstáculo para entablar negociaciones serias con Irán. A juicio de DePetris, el magnate neoyorquino consideraba que esta medida serviría como un instrumento de presión para forzar a Teherán a negociar bajo sus propios términos, pero el resultado ha sido exactamente el contrario.

El analista advirtió que, si persiste una postura maximalista, estos movimientos perderán relevancia. Según él, ganar tiempo solo tiene valor si se utiliza adecuadamente, y volver a la mesa de negociación solo es significativo si conduce a un diálogo real.

En otro post publicado el lunes en X, DePetris calificó la guerra impuesta por Estados Unidos e Israel a Irán, el 28 de febrero, de una insensatez. “Toda esta guerra es una insensatez. La política estadounidense es una insensatez. La justificación del gobierno de Trump para ir a la guerra fue una insensatez. Abandonar el JCPOA [nombre oficial del acuerdo nuclear de 2015] en 2018 fue una insensatez. Y creer que los iraníes capitularán ante las exigencias de Trump es una insensatezˮ.

El propio Trump anunció que la extensión del alto el fuego responde a una solicitud de Pakistán y que se mantendrá hasta que Irán presente una propuesta en el marco de las negociaciones. No obstante, también ordenó continuar con medidas de presión, incluida la continuidad del cerco marítimo y la preparación militar.

La prórroga abre así un periodo de incertidumbre, marcado por tensiones diplomáticas, presiones económicas y dudas sobre la viabilidad de un acuerdo duradero.

Teherán hasta ahora ha negado a acudir a la mesa del diálogo —tras el fracaso de la primera ronda los días 10 y 11 de abril—, condicionando su participación con el fin del bloqueo naval estadounidense.

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