• El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ofrece un discurso durante una ceremonia en Managua, 1 de mayo de 2022.
Publicada: miércoles, 3 de agosto de 2022 7:25
Actualizada: miércoles, 3 de agosto de 2022 7:54

El presidente de Nicaragua revela que EE.UU. quiere sentarse a la mesa de diálogo con Managua, pero dice que ésta no está interesada.

En su intervención el martes en el acto del 43.º aniversario de la Fuerza Aérea, en Managua, la capital, Daniel Ortega dijo que Estados Unidos envió hace varios meses “mensaje de que les interesa abrir comunicación”.

Sin embargo, el líder sandinista subrayó que su Ejecutivo prefiere “guardar distancia ante esos mensajes” que les han enviado.

Fustigó a la Administración estadounidense, presidida por Joe Biden, por haber enviado un diplomático a Managua de manera clandestina y sin acudir a vías oficiales.

Cuando llegó a Managua “le digo que tenía que venir por los canales oficiales”, a través de una comunicación con “nuestro embajador allá en Washington y lógicamente a través de la embajada de Estados Unidos aquí (en Managua) como para poder recibir a un emisario, y no en la forma en que vino. Vino clandestino”, censuró.

 

El líder sandinista, quien denuncia acciones hostiles de Washington contra Managua, entre ellos incitar a actos terroristas y violentos, promover guerra económica para destruir la economía nicaragüense y entrometerse en los asuntos internos de Nicaragua, cree que no se puede confiar en EE.UU.  

Durante su discurso por el 43.º aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista en julio, Ortega afirmó que, aunque quisiera tener lazos con EE.UU., no los ve posibles porque “no se puede creer ni confiar” en ese país.

Lazos entre Washington y Managua atraviesan momentos tensos, especialmente desde las protestas violentas y vandálicas de 2018 en Nicaragua para encaminar un golpe de Estado en el país centroamericano.

EE.UU. lanzó en 2021 una campaña difamatoria contra Ortega antes de las elecciones en el país centroamericano celebradas en noviembre del mismo año, en las que el dirigente sandinista buscaba la reelección.

Incluso después de los comicios, Washington declaró que no reconocía las elecciones y llamó a otros países a seguirlo.

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