“Además de su dimensión religiosa, este hecho tiene también una importancia política y representa una expresión de simpatía y solidaridad social entre los pueblos de Irán e Irak, porque el ayatolá Seyed Ali Jamenei no solo era una máxima autoridad religiosa, sino también el Líder de un Estado, y fue martirizado de manera injusta y traicionera”, afirmó el lunes el líder del Movimiento de Sabiduría Nacional de Irak, Amar al-Hakim, durante una entrevista concedida a la cadena libanesa Al Mayadeen al referirse a las ceremonias fúnebres del Líder de la Revolución Islámica de Irán, previstas en los santos santuarios y en las ciudades sagradas de Nayaf y Karbala en Irak.
El dirigente iraquí recordó que, tras el fallecimiento del ayatolá Seyed Ali Jamenei, cientos de miles de iraquíes salieron voluntariamente a las calles para expresar su pesar y aseguró que el país permaneció de luto durante varias semanas. Asimismo, llamó a la población iraquí a participar masivamente en las ceremonias fúnebres como una muestra de solidaridad entre ambos pueblos.
Sostuvo que los principios de la Revolución Islámica continuaron vigentes desde el Imam Jomeini (P) hasta el “Imam Jamenei mártir”. En ese contexto, afirmó que el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, actual Líder de la Revolución Islámica de Irán, imprimirá su propio estilo de conducción, preservando al mismo tiempo los principios que, a su juicio, sustentan la relación entre Irak e Irán y su “destino común”.
Al-Hakim destacó asimismo las profundas raíces históricas, culturales y sociales que unen a ambos países y afirmó que las fronteras nunca han logrado separar a pueblos vinculados por lazos familiares y tribales que se extienden desde el Kurdistán hasta el sur de Irak.
Respecto a las relaciones bilaterales, aseguró que las autoridades iraníes respetan la soberanía de Irak y consideran que los asuntos internos deben ser regulados exclusivamente por el Estado iraquí. Añadió que, con el fortalecimiento de las instituciones iraquíes, la relación con Teherán ha evolucionado hacia un modelo de cooperación oficial entre dos Estados soberanos.
Calificó de “inevitable” la relación entre Irak e Irán debido a los más de 1400 kilómetros de frontera compartida y a los profundos vínculos históricos, culturales, sociales, económicos y demográficos entre ambos países.
Según al-Hakim, Irán ha expresado reiteradamente su respaldo a un Irak independiente y soberano y ha planteado sus posiciones sobre la base de intereses mutuos.
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