• Iraquíes rinden homenaje al Líder mártir de Irán en una procesión celebrada en la ciudad santa de Karbala.
Publicada: lunes, 6 de julio de 2026 5:20

El pueblo iraquí, fiel a su tradición de lealtad hacia sus líderes, se prepara para recibir al Líder mártir de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei.

Jeques de tribus de varias provincias de Irak han emitido comunicados en los que han invitado a la población del país a tener una presencia numerosa y solemne en la ceremonia de bienvenida y funeral del Líder mártir de la comunidad islámica.

Han enfatizado que esta asistencia debe ser acorde con la posición religiosa y política de su majestad.

El secretario general del grupo de Resistencia de Irak Kataeb Seyed al-Shuhada, Abu Alaa al-Walai, también pidió el domingo al pueblo que participe masivamente en la ceremonia fúnebre del ayatolá Jamenei, para saldar su deuda de gratitud con quien ha sido siempre un firme defensor de la dignidad y el honor de los pueblos de la región.

Haciendo hincapié en la necesidad de mantenerse fiel a los ideales de la Resistencia, afirmó que “esta ceremonia no es simplemente un acto fúnebre, sino una postura ética y de conciencia ante una personalidad que, en los momentos más difíciles, estuvo al lado de Irak y de su pueblo sin pedir nada a cambio”.

Enfatizó que participar en la ceremonia fúnebre del Líder mártir de la Revolución Islámica equivale a “recorrer el camino de todos los mártires de la causa de la verdad”.

 

Irán comenzó la primera fase de ceremonias funerarias para el Líder mártir de la Revolución Islámica el viernes, mientras dignatarios extranjeros y figuras religiosas rindieron homenaje en la Gran Mosalá de Teherán, la capital.

Este lunes han comenzado oficialmente las procesiones fúnebres por el Líder mártir de Irán, con la presencia de millones de dolientes en Teherán, la capital iraní, seguidas de ceremonias en la ciudad santa de Qom el 7 de julio, en Irak el 8 de julio y del entierro en Mashad el 9 de julio.

El ayatolá Seyed Ali Jamenei, Líder del país desde 1989, fue asesinado a los 86 años en su residencia en el centro de Teherán el 28 de febrero, el primer día de la guerra de agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán.

El ataque, parte de una guerra coordinada de agresión entre Estados Unidos e Israel, también causó el martirio de varios de sus familiares.

arz/msm