• El exdictador iraquí Saddam Husein, junto a varios de sus generales.
Publicada: sábado, 21 de enero de 2017 2:18
Actualizada: sábado, 21 de enero de 2017 4:16

EE.UU. urgió al exdictador iraquí Saddam Husein a atacar la Siria de Hafez al-Asad debido al cierre del oleoducto de Irak, revela un informe secreto.

Según se afirma en un informe secreto del exfuncionario de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus iniciales en inglés) Graham Fuller, fechado en 1983, Washington habría considerado impulsar a Saddam a “llevar la guerra a Siria” entonces liderada por Hafez al-Asad, padre del actual presidente de Siria, mientras el (ya ejecutado) dictador iraquí “luchaba por su vida” en su campaña militar contra Irán.

Durante la guerra de ocho años (1980-1988) que impuso el régimen de Saddam contra Irán, Siria se convirtió en uno de los primeros Estados en tomar partido por Teherán y estrechó sus lazos con el país persa; razón por la que Hafez al-Asad decidió posteriormente cerrar el oleoducto que transportaba el petróleo iraquí (500.000 barriles diarios) del norte de Irak a las costas del Mediterráneo.

Confrontado desde tres frentes beligerantes,  Al-Asad se habría visto obligado a cancelar el cierre de la tubería”, señala el informe de la CIA.

Con esta medida, Siria logró tener bajo su “control” los intereses estadounidenses tanto en El Líbano como en el Golfo Pérsico, según recalca Fuller en su nota, recogió el viernes el diario británico Daily Mail.

Por ello, EE.UU. pretendía agudizar fuertemente las presiones contra Al-Asad mediante los tres gobiernos fronterizos belicosos con Siria, es decir, Irak, Turquía, y el régimen de Israel. “Confrontado desde tres frentes beligerantes, Al-Asad se habría visto obligado a cancelar el cierre de la tubería”, señala el informe de la CIA.

El exlíder sirio Hafez al-Asad, padre del actual presidente Bashar al-Asad.

 

Los estadounidenses esperaban poder convencer a Saddam para que aceptara la sugerencia belicista, ya que el cierre del oleoducto había llevado a Irak a un desplome económico. Si hubiera lanzado una guerra contra Siria, Saddam habría tenido el respaldo de casi “todos los Estados árabes, salvo Libia”, continúa el documento.

En cuanto a Israel, el documento puntualiza que ese régimen habría acogido la “oportunidad de humillar a Al-Asad”, uno de sus enemigos, sin necesidad de entrar en una guerra directa.

Durante la era del sanguinario dictador iraquí Saddam (1979-2003), Siria e Irak eran rivales, pese a su proximidad ideológica y en especial su pertenencia al Partido Bass (Baasismo), “resurrección en árabe”, una formación que hacía referencia al “nacionalismo panárabe” y al “socialismo árabe”.

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