La pequeña comunidad indígena guatemalteca de San Antonio Secortez despidió entre llanto y lágrimas a la niña Jakelin Caal, de siete años, fallecida a principios de este mes en Texas, después de haber sido arrestada junto con su padre y otros inmigrantes por la patrulla fronteriza.
La menor que había cruzado ilegalmente la frontera con su padre, murió de deshidratación y agotamiento en la ciudad estadounidense El Paso.
La pequeña, que no había comido ni bebido nada en varios días, comenzó a tener convulsiones y falleció horas después de ser ingresada en el hospital.
Los familiares de la menor, movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos exigen a las autoridades estadounidenses esclarecer las causas de la muerte y hacer justicia.
Las autoridades guatemaltecas, por su parte, aseguran que agotarán todas las vías diplomáticas y jurídicas para aclarar la situación en la que la niña guatemalteca perdió la vida.
La muerte de Jakelin ha provocado duras críticas a las políticas de migración del presidente de EE.UU., Donald Trump, por parte de los defensores de los migrantes y los demócratas en el Congreso de EE.UU.
En todo caso, lo que está claro, conforme a las Naciones Unidas, es que la niña falleció bajo custodia de EE.UU. después de entrar en suelo norteamericano junto a más de un centenar de migrantes.
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