• Dos policías franceses detienen con violencia a un manifestante antiguberamental, marzo de 2023.
Publicada: martes, 21 de marzo de 2023 2:28

La Policía francesa recurre a gases lacrimógenos, efectivos antidisturbios BRAV-M y arrestos para dispersar a los manifestantes contra la reforma de pensiones.

París, la capital, y muchas otras ciudades de Francia, fueron el lunes escenario de manifestaciones espontáneas por quinta noche consecutiva contra la aprobación el jueves, sin el voto parlamentario, de la reforma de pensiones que busca, entre otros, aumentar la edad de jubilación de 62 a 64 años. 

Las protestas se tornaron violentas en París y muchas otras ciudades, como Marsella, Toulouse y Burdeos, luego de que los indignados tumbaran contenedores de basura y les prendieran fuego, a lo que la policía respondió disparando gases lacrimógenos para contener las movilizaciones.

Solo en París, más de 142 personas han sido detenidas, entre ellos Emma Fourreau, corresponsable de Jóvenes Insumisos; y Laurent Abrahams, activista de La Francia Insumisa —uno de los partidos políticos que objetan la polémica reforma—, según los medios locales.

 

El líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, acusó a la policía de aplicar la fuerza excesiva contra los manifestantes y arrestar “de manera violenta y arbitraria” a “decenas de personas pacíficas”, mientras exigió el cese inmediato de las detenciones y la liberación inmediata de los activistas capturados.

“¡[El presidente Emmanuel] Macron y su gobierno nunca tendrán suficientes células policiales para detener la justa ira de todo un pueblo!”, avisó, a su vez, la diputada de La Francia Insumisa Mathilde Panot.

Las protestas del lunes tuvieron lugar después de que fracasaran dos mociones de censura, presentadas por la oposición, contra el Gobierno de Macron, y su primera ministra, Elizabeth Borr. Los indignados coreaban lemas anticapitalistas, denunciando las políticas del gobierno que, según ellos, afectan a la clase trabajadora.

Con su reforma de las pensiones, Macron ha desatado la mayor crisis política y social en Francia desde la revuelta de los ‘chalecos amarillos’ en 2018. La iniciativa ha hundido el liderazgo del mandatario, tanto en el Parlamento como entre la nación francesa.

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