El premier portugués, Pedro Passos Coelho, realizó en la misma jornada una protesta formal al respecto ante los presidentes del Consejo Europeo, Donald Tusk, y de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
Por su parte, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, mostró a Tusk y Juncker que comparte la misma postura que Lisboa, que califica las declaraciones de Tsipras de “falsas, inauditas e impropias de un líder europeo”.
Además de Rajoy, que prevé responder este domingo a Tsipras en un acto político en Sevilla (sur de España), otras autoridades españolas han reaccionado negativamente a los comentarios del mandatario heleno.
El secretario de Estado español para la Unión Europea (UE), Íñigo Méndez de Vigo, aconsejó a Tsipras que en vez de buscar “enemigos externos que no lo son”, trate de solucionar los problemas internos en su país a través de reformas.
“España ha demostrado una gran solidaridad con el pueblo griego, comprometiendo 26.000 millones de euros, tanto el Gobierno anterior como el actual, en un momento muy complicado para el país”, recordó de Vigo.
“España ha demostrado una gran solidaridad con el pueblo griego, comprometiendo 26.000 millones de euros, tanto el Gobierno anterior como el actual, en un momento muy complicado para el país”, recordó de Vigo, subrayando que los españoles “somos solidarios y no adversarios del pueblo griego”.
El primer ministro griego advirtió durante su discurso de la existencia de un eje Madrid-Lisboa contra Atenas que ha intentado “derribar su gobierno”, intentando hacer fracasar las negociaciones con el Eurogrupo para tratar de reestructurar la deuda del país.
Además, fuentes oficiales del Ministerio español de Economía hicieron hincapié en que la posición de Madrid en el Eurogrupo no tuvo nada que ver con la política interna de España, asegurando que “no se ha articulado eje alguno con otros socios” europeos.
Los ministros de Finanzas de la eurozona acordaron el pasado martes aprobar el plan de reformas de Grecia, además de extender por cuatro meses el programa de asistencia financiera a ese país.
Tsipras, que su popularidad crece cada vez más en Grecia, ha anunciado en reiteradas ocasiones que pretende liberar a su país de la tutela de sus acreedores y acabar con las políticas de austeridad impuestas por los gobiernos anteriores a cambio de apoyos financieros de la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE).
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