Los consejeros del ministro británico de Asuntos Exteriores, Philip Hammond, expresaron su preocupación respecto al hecho de que la venta de los “misiles especializados” empleados durante los nueve meses de la guerra saudí contra Yemen pudieran ser una infracción al derecho internacional humanitario, señala la publicación del viernes del diario británico The Independent.
“El secretario de Exteriores ha reconocido que algunas armas suministradas por el Reino Unido han sido usadas por los saudíes en Yemen. ¿Son correctas nuestras garantías de que tales armas son conformes a las normas del tratado internacional de armas? Lamentablemente, la respuesta no está del todo clara”, afirmó un alto asesor jurídico de la Oficina británica de Exteriores.
“El secretario de Exteriores ha reconocido que algunas armas suministradas por el Reino Unido han sido usadas por los saudíes en Yemen. ¿Son correctas nuestras garantías de que tales armas son conformes a las normas del tratado internacional de armas? Lamentablemente, la respuesta no está del todo clara”, afirmó un alto asesor jurídico de la Oficina británica de Exteriores bajo condición de anonimato.
Otro abogado del Gobierno británico describió la ofensiva saudí contra Yemen como “guerra subsidiaria”, agregando que “dentro de la Oficina de Exteriores se considera fundamental una corrección del rumbo”.
El miércoles fueron hallados los restos de misiles PGM-500, fabricados por la firma británica Marconi Dynamics, entre los escombros de un taller cerca de la capital yemení, Saná, que había sido atacado el pasado mes de septiembre. La fábrica, según el informe de la oenegé Human Rights Watch (HRW), solo producía mercancía civil.
Se trata solo de uno de los últimos casos bien documentados de la violación de las leyes de guerra por los saudíes en Yemen, afirmó el director de la organización humanitaria en el Reino Unido, David Mepham, señalando que los “ministros británicos se han negado sistemáticamente a reconocerlo”.

El pasado mes de marzo, Arabia Saudí emprendió una agresión militar contra Yemen, sin el aval de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero con la luz verde de Estados Unidos, en un intento por eliminar de la esfera política al movimiento popular Ansarolá y restaurar en el poder al expresidente fugitivo yemení, Abdu Rabu Mansur Hadi, fiel aliado de Riad.
El conflicto en el país árabe más pobre del orbe ya ha dejado al menos 32.000 víctimas, en su mayoría civiles, según informó el martes Stephane Dujarric, portavoz de la ONU.
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