El portaviones USS George Washington, acompañado por un crucero y un destructor, ha comenzado su trayecto hacia Asia Occidental desde el océano Pacífico tras zarpar del puerto de Da Nang, en Vietnam, la semana pasada, según informó el jueves la Armada estadounidense en un comunicado.
A este respecto, un funcionario de la Armada estadounidense, quien habló bajo condición de anonimato, confirmó que el grupo de ataque George Washington se encontraba en el estrecho de Malaca (Singapur), vía marítima que conecta los océanos Pacífico e Índico y que sitúa al portaaviones en ruta hacia el océano Índico.
Según informó previamente el diario estadounidense The Wall Street Journal, el George Washington sustituirá al USS Abraham Lincoln como uno de los dos portaaviones estadounidenses actualmente desplegados en Asia occidental, después de que surgieran reportes de problemas de salud mental e intentos de suicidio, así como escasez de suministros, a bordo del USS Abraham Lincoln, que ha mantenido un prolongado despliegue en la región.
🇺🇸 The US aircraft carrier USS George Washington is heading to the Middle East to replace the USS Abraham Lincoln, which has been deployed in the region for more than 250 days, according to multiple reports.
— Drop Site (@DropSiteNews) August 14, 2026
The George Washington strike group departed Vietnam on Aug. 12, the… https://t.co/IJuCBvvzN9 pic.twitter.com/4vUf5MSyNo
No obstante, el relevo de un portaaviones requiere varias semanas, ya que el buque que llega y el que se retira suelen permanecer simultáneamente en la zona durante un periodo de transición. Posteriormente, el Lincoln deberá emprender el viaje de regreso a su base en San Diego, un trayecto que podría durar al menos dos semanas.
El Abraham Lincoln ha desempeñado un papel en la guerra de Estados Unidos contra Irán y acumula más de 250 días consecutivos en el mar, un periodo sin precedentes para un portaaviones estadounidense.
Los prolongados despliegues de los portaaviones estadounidenses durante el conflicto con Irán han suscitado preocupación por el impacto que tienen sobre los militares, alejados de sus hogares durante largos periodos, así como por el creciente desgaste de los buques y sus equipos.
En este sentido, dos medios estadounidenses The Navy Times y Stars and Stripes informaron el martes de varios incidentes en los que marineros del portaviones USS Abraham Lincoln habrían intentado saltar al mar, aunque sus compañeros lograron impedirlo.
Ante esta coyuntura, varios legisladores demócratas exigieron el miércoles explicaciones al Departamento de Guerra de Estados Unidos (Pentágono) sobre las condiciones “alarmantes” en las que se encuentran los militares a bordo.
En una carta, senadores instaron formalmente al secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, a rendir cuentas sobre las condiciones a bordo del portaviones, las cuales el secretario alegó el jueves que fueron “completamente tergiversadas”.
El Lincoln, con 5000 tripulantes, partió de San Diego el 21 de noviembre de 2025 con destino inicial al Pacífico, pero fue desviado hacia Asia Occidental en enero antes del inicio de la agresión conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero.
La propia Armada estadounidense reconoció que el conflicto creó un “entorno altamente complicado” en el que los centros tradicionales de suministro en Asia Occidental se vieron afectados por las operaciones militares. Como consecuencia, esta situación provocó problemas de abastecimiento y la interrupción del servicio de correo a bordo del portaaviones.
La Armada afirmó que sus mandos priorizaron los suministros esenciales, comenzando por los alimentos, seguidos de los productos de higiene y, posteriormente, el correo. Sin embargo, en los últimos días han salido a la luz informes sobre escasez de alimentos, problemas en las instalaciones de fontanería y condiciones deficientes de higiene, además de graves problemas de salud mental e incluso un supuesto intento de suicidio a bordo del buque.
En medio de estas circunstancias, la situación ha generado nuevas dudas sobre las condiciones de los militares estadounidenses tras meses de despliegue continuo y sobre la capacidad de la Armada para mantener durante periodos prolongados sus principales buques de guerra en un escenario de conflicto.
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