El martes, las publicaciones estadounidenses especializadas en asuntos militares The Navy Times y Stars and Stripes informaron de varios incidentes en los que marineros del portaaviones habrían intentado saltar al mar, aunque sus compañeros lograron impedirlo. Según estos medios, la tripulación lleva 250 días consecutivos sin tocar tierra, un periodo considerado récord para un portaviones estadounidense en la era moderna.
Unos 200 familiares de miembros de la tripulación del Abraham Lincoln participaron el pasado jueves en una reunión con responsables de la Armada estadounidense en San Diego, donde expusieron directamente al secretario interino de la Armada, Hung Cao, y a otros altos cargos sus preocupaciones por la prolongación de la misión y el bienestar de los militares.
Una de las esposas relató que su marido le había enviado ese mismo día un mensaje en el que decía que “espera no despertarse mañana”. Otra mujer denunció ante Cao que la Armada había “roto la confianza entre nosotros y el liderazgo”, según Stars and Stripes.
Iran War Pushes U.S. Sailors Aboard USS Abraham Lincoln To JUMP Overboard
— Ryan Rozbiani (@RyanRozbiani) August 12, 2026
The carrier has now spent a record 250 CONSECUTIVE days at sea, with its deployment originally expected to end in May repeatedly EXTENDED as combat operations against Iran continue.
Navy Times and Stars… pic.twitter.com/VFPgBh0imq
Por su parte, The Navy Times citó a Annabelle Loma, quien aseguró que su marido había intentado arrojarse por la borda después de que su misión fuera prolongada en varias ocasiones. “Está asustado. Cree que recibirá una baja deshonrosa y que, simplemente porque estaba agotado, sus 13 años de carrera se han arruinado así, de repente”, afirmó. La publicación también recogió el testimonio de la esposa de otro marinero, quien relató que su marido evitó que un compañero saltara al mar al sujetarlo y devolverlo a la cubierta.
Las denuncias también han llegado al Congreso estadounidense. El congresista demócrata por California, Mike Levin, describió las condiciones a bordo del portaviones como “duchas con moho, baños averiados, lavandería fuera de servicio durante semanas, largos periodos sin agua caliente, una comida que se redujo a media taza de arroz y dos tortillas. Sin jabón, desodorante ni pasta de dientes”.
Por su parte, el congresista Jason Crow, antiguo miembro de los Rangers del Ejército estadounidense, advirtió de que la presión sobre los militares y sus familias “aumenta semana tras semana”.
No obstante, las denuncias anteriores sobre problemas con la alimentación, el suministro de agua, la presencia de moho y el mal funcionamiento de las instalaciones de lavandería fueron desestimadas por el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, quien las calificó de “más noticias falsas”.
En respuesta, Levin afirmó que “lo mínimo que su país les debe (a los militares) es agua caliente, un baño que funcione y una comida decente. Hegseth ni siquiera puede garantizar eso y tiene la desfachatez de mirar a sus familias a los ojos y llamarlas mentirosas”.
Estos informes se han conocido además en medio de otro incidente ocurrido a bordo del USS Abraham Lincoln, en el que, según informaciones separadas, siete marineros han muerto y varios más resultados heridos en un enfrentamiento mortal.
Las muertes reportadas a bordo del Abraham Lincoln se producen tras otro incidente grave que involucró al USS Gerald R. Ford. El 12 de marzo de 2026, se desató un incendio en los alojamientos que albergaban a unos 600 miembros de la tripulación, dejando 200 personas heridas. Posteriormente, el Gerald R. Ford trasladó a los heridos a una instalación naval en la isla griega de Creta antes de verse obligado a regresar a los Estados Unidos.
El USS Abraham Lincoln partió de su base en San Diego el 21 de noviembre y estaba destinado inicialmente al Pacífico, pero posteriormente fue desviado hacia Asia Occidental después de que Estados Unidos y el régimen israelí iniciaran una nueva campaña de agresión no provocada contra Irán el 28 de febrero. La misión del portaviones, inicialmente prevista para concluir en mayo, ha sido prolongada desde entonces.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había asegurado inicialmente que la guerra duraría entre cuatro y cinco semanas; sin embargo, el conflicto se prolongó hasta principios de abril, cuando concluyó tras 40 días de combates. Se trató de la segunda guerra lanzada conjuntamente por Estados Unidos e Israel contra Irán, después de una primera agresión en junio de 2025 que se prolongó durante 12 días.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes han llevado a cabo devastadores ataques contra objetivos estratégicos estadounidenses en todo Asia Occidental.
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