• El expresidente George W. Bush, 20 de julio de 2020.
Publicada: jueves, 7 de enero de 2021 3:02

Expresidente de EE.UU. George W. Bush condena a las personas que alimentaron la “insurrección” en el Capitolio y comparó la situación con una “república bananera”.

Los partidarios del saliente presidente de EE.UU., Donald Trump, irrumpieron el miércoles por la fuerza en el Capitolio e intentaron detener una sesión conjunta en la que los legisladores querían certificar la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones del pasado noviembre.

Al respecto, el exmandatario estadounidense expresó, en un comunicado, que “así es como se disputan los resultados electorales en una república bananera, no en nuestra república democrática”.

Asimismo, lamentó “el comportamiento imprudente de algunos líderes políticos desde las elecciones” y también aprovechó la oportunidad para expresar su sorpresa por la “falta de respeto mostrado por nuestras instituciones, nuestras tradiciones y nuestra aplicación de la ley”.

 

Bush, tras tildar dicho asalto de un acto “violento”, aclaró que las protestas protagonizadas por los seguidores de Trump fueron emprendidas por “personas cuyas pasiones han sido inflamadas por falsedades y falsas esperanzas”.

Por último, aludió a las “graves” consecuencias que podrían derivarse de lo acontecido en el Capitolio.

De hecho, el magnate inmobiliario, a quien tan solo le quedan 14 días al frente del cargo, ha sido acusado de incitar a miles de sus simpatizantes a que irrumpieran en el Capitolio de EE.UU., generando escenarios violentos a la hora de involucrarse en choques con los oficiales de policía allí presentes.

Los intentos ilegales de Trump por dar la vuelta al resultado de los comicios causaron que se hablara de un nuevo impeachment (juicio político) contra el republicano por violar las leyes federales.

El aún mandatario estadounidense llamó a anular el resultado de las elecciones en base a un supuesto “fraude generalizado” y pidió a sus partidarios que se concentrasen en Washington D.C. (capital estadounidense) el 6 de enero, alegando que ello constituía una oportunidad para que el Congreso revocase el resultado de los comicios.

mgh/anz/mkh