• El presidente de EE.UU., Donald Trump, habla en un acto en la Casa Blanca, Washington, 1 de mayo de 2020, (Foto: AFP)
Publicada: sábado, 2 de mayo de 2020 6:21

La Casa Blanca anuncia que su inquilino, Donald Trump, está enojado con China y está decidido a castigarla por no compartir la secuencia genética del coronavirus.

Kayleigh McEnany, la nueva secretaria de prensa del mandatario republicano hizo referencia el viernes, en su primera rueda de prensa de la Casa Blanca en los últimos 100 días, al descontento del presidente de EE.UU. con China.

“No es ningún secreto que China manejó mal esta situación”, dijo acusando a las autoridades chinas de no compartir la secuencia genética del virus e impedir que los investigadores estadounidenses tengan acceso a los datos.

La vocera apuntó también el dedo acusador a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y alegó que junto a Pekín ofreció lentamente su información sobre la transmisión de persona a persona del nuevo coronavirus, causante de la enfermedad COVID-19.

Tras haber ofrecido dichos comentarios, McEnany afirmó que las evaluaciones actuales de Trump sobre el origen del virus coinciden con la teoría de la sociedad de la información del país norteamericano de que el virus pudo haberse producido en un laboratorio en la ciudad china de Wuhan.

“No quiero decir nada antes de la decisión del presidente, pero es muy serio porque China ha sido muy lenta en proporcionar información y puso en peligro la vida de los estadounidenses”, agregó cuando se le preguntó si la decisión de Trump sobre China era inminente.

 

El diario estadounidense The Washington Post, en un informe publicado el jueves, indicó que la Casa Blanca ha comenzado a explorar la posibilidad de imponer un castigo o pedir compensaciones económicas a Pekín por lo que, calificó, de “mal manejo” del nuevo coronavirus.

Esto mientas el propio Trump se ha enfrentado a duras críticas por no reaccionar adecuadamente ante la creciente crisis durante todo el mes de febrero en medio de afirmaciones de que perdió el tiempo que podría haberse utilizado para prepararse mejor para el brote que ha infectado a más 1 100 000 de estadounidenses y matado a más de 65 000 personas en este país, convirtiéndose en epicentro de la enfermedad.

La Casa Blanca ha apuntado el dedo acusador hacia Pekín, mientras muchos expertos dicen que el virus es un arma biológica de EE.UU., fabricada en laboratorios secretos de Washington en el extranjero.

El Gobierno chino ha acusado a su vez al Ejército de Estados Unidos por haber llevado el temido virus al país asiático, durante su participación en los Juegos Mundiales Militares de Wuhan en octubre de 2019.

msm/ktg/hnb/msf