• Un agente fronterizo de EE.UU. va a custodiar a los menores de edad inmigrantes, separados de sus padres, hasta un centro de detención en Texas.
Publicada: sábado, 16 de junio de 2018 7:11
Actualizada: sábado, 16 de junio de 2018 17:36

Los agentes fronterizos de EE.UU., han separado en tan solo 6 semanas, a unos 2000 niños migrantes de sus familias que ingresaron ilegalmente al país.

Una fuente del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS, por sus siglas en inglés), confirmó el viernes que entre el 19 de abril y el 31 de mayo de este año en curso, casi unos 2000 niños y menores de edad fueron separados de sus familiares adultos, quienes se encuentran arrestados en espera de un proceso por haber ingresado clandestinamente a Estados Unidos.

Esta práctica autorizada bajo la política de “Tolerancia Cero”, impulsada por la Administración Trump, es una directiva dirigida a las autoridades fronterizas para que envíen a cualquier persona que intente saltar la frontera ilegalmente a los fiscales, a quienes se les ha ordenado presentar cargos en la mayor cantidad de casos posible.

De este modo, esta ley faculta a las autoridades fronterizas estadounidenses separar las familias inmigrantes, sin pararse en analizar sus consecuencias, en un intento por disuadir a núcleos familiares extranjeros a tratar de ingresar ilegalmente a EE.UU., junto con sus hijos menores de edad, conforme apuntan varios grupos activistas.

La misma fuente explicó que los funcionarios del DHS están tratando ahora todos los casos de ingreso ilegal como causas penales, y esto se debió a que los protocolos en Estados Unidos prohíben detener a niños con sus padres porque los menores no están acusados de delitos y los padres sí.

Un agente fronterizo de EE.UU. detiene a un adulto inmigrante en presencia de unos menores de edad.

 

Asimismo, añadió que las autoridades estadounidenses no tienen condiciones de mantener familias enteras en ambientes de detención por un periodo extenso.

La política ha sido ampliamente criticada por grupos eclesiales, políticos y defensores de los niños, que dicen que es inhumana. Es tan el descontento social que el asunto ha generado una creciente batalla en el Congreso de EE.UU.

De tal forma que hasta algunos correligionarios del republicano presidente estadounidense, Donald Trump, han censurado esta práctica calificándola como una “pesadilla” y diciendo que el gobierno no debería separar a los niños de sus progenitores.

Los medios de comunicación han enfocado más sus titulares sobre este asunto desde que se filtrara que el magnate neoyorquino sopesa ordenar el levantamiento de un campamento en El Tornillo, en el estado de Texas, para albergar a los niños inmigrantes.

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