• El portavoz de la Cancillería iraní, Seyed Abás Musavi, habla en una rueda de prensa en Teherán, capital persa.
Publicada: sábado, 25 de enero de 2020 11:09
Actualizada: domingo, 26 de enero de 2020 3:03

El Gobierno de Irán denuncia que el trato ilegal de EE.UU. con los pasajeros de nacionalidad iraní es una clara violación de los derechos humanos.

El trato ilegal e inhumano de los guardias fronterizos de EE.UU. con los iraníes es una violación flagrante de los derechos humanos, que puede ser denunciada ante los organismos de derechos humanos”, ha aseverado este sábado el portavoz de la Cancillería iraní, Seyed Abás Musavi.

En esta misma línea, el diplomático persa ha insistido en que las medidas discriminatorias de Washington que se basan en la raza, la nacionalidad y la religión de las personas son categóricamente rechazadas por los principios de derechos humanos, pues le traerán consecuencias para el propio EE.UU., ha advertido.

Musavi ha reprendido que las preguntas políticas y religiosas adicionales de los agentes fronterizos de EE.UU. realizadas a viajeros iraníes, y el acceso no autorizado y forzado a sus cuentas de las redes sociales son un flagrante ejemplo de la inquisición que sufren los ciudadanos de este país, que es condenado por los principios de derechos humanos.

 

El vocero del Ministerio iraní de Exteriores ha enmarcado esas medidas de Washington contra ciudadanos iraníes dentro de la política hostil y agresiva de Washington hacia Teherán.

Esa política hostil se ha materializado en amenazas con atacar sitios de índole cultural, otra vez con el asesinato cobarde de un héroe iraní en la lucha antiterrorista, y en esta ocasión con irritar a pasajeros iraníes, ha reprochado.

La Administración estadounidense, presidida por Donald Trump, ha aplicado una política de máxima presión contra Irán, que incluye asimismo la imposición de varias rondas de sanciones.

No obstante, tanto las autoridades iraníes como destacados diarios estadounidenses, como The New York Times, han dado como fracasada la política de máxima presión de la Casa Blanca contra Teherán, que no ha logrado ni uno de sus objetivos, pues la República Islámica sigue con mucha fuerza su camino de independencia, desarrollo y autosuficiencia.

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