A través de sus redes sociales, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, sostuvo el viernes que la estrategia de Washington busca “asfixiar al pueblo cubano mediante el hambre, las necesidades y las enfermedades”, con el objetivo de forzar un cambio político.
En ese contexto, afirmó que estas medidas reflejan “el renacimiento del fascismo en estado puro” y cuestionó los fundamentos utilizados por la administración estadounidense para justificar la decisión.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó el jueves a la empresa estatal Unión Cuba-Petróleo (Cupet) en la lista de Entidades Especialmente Designadas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Esta designación implica la prohibición de cualquier tipo de transacción o relación comercial con la compañía por parte de ciudadanos y entidades estadounidenses, salvo autorización específica, además de implicar sanciones secundarias para actores extranjeros que mantengan vínculos con la empresa cubana.
La perversidad imperial no tiene límites.
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) June 12, 2026
Después de prohibir a cuanto país lo intente, proveer de combustibles a #Cuba, se lanzan contra CUPET para estrechar aún más el cerco petrolero, imponiendo nuevas amenazas a quienes comercien con la empresa cubana.
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Desde enero, la Administración Trump, que al iniciar su segundo mandato endureció la política de presión y aislamiento contra la isla, ha acumulado más de 240 sanciones contra Cuba y ha reforzado el embargo con nuevas medidas financieras, energéticas y comerciales. La Casa Blanca sostiene que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, al que la isla rechaza de manera tajante.
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El 29 de enero, una orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos estableció sanciones y aranceles a cualquier actor que suministre combustibles a Cuba. Posteriormente, esta medida fue reforzada con una nueva disposición el 1 de mayo, ampliando progresivamente las acciones restrictivas y de carácter coercitivo contra la isla.
La decisión se enmarca en la Orden Ejecutiva 14404, firmada el 1 de mayo por el presidente estadounidense, Donald Trump, que amplía el alcance de las restricciones financieras y comerciales contra entidades vinculadas al sector energético cubano. Desde entonces, se han mantenido y endurecido diversas medidas dirigidas a limitar el acceso de Cuba a suministros energéticos y operaciones internacionales en este ámbito.
Según Washington, la medida responde a presuntas prácticas de mala gestión y uso indebido de recursos energéticos, que habrían sido destinados a fines institucionales, militares y de comunicación política, además de responsabilizar al gobierno cubano por los prolongados cortes eléctricos que afectan al país.
Sin embargo, el Ejecutivo cubano ha reiterado que la crisis energética y las interrupciones del servicio eléctrico están directamente relacionadas con el impacto del embargo económico y financiero impuesto por Estados Unidos, el cual limita el acceso a combustible, financiamiento y tecnologías esenciales para el sector energético.
Cupet, como empresa estatal encargada de la exploración, refinación, importación y distribución de hidrocarburos en Cuba, constituye un actor clave en el funcionamiento de la economía nacional. Su actividad garantiza el suministro de combustible a la red de estaciones de servicio, centrales termoeléctricas, hospitales, instituciones públicas y sistemas de abastecimiento de agua, por lo que las nuevas restricciones podrían profundizar las tensiones en el sistema energético y en los servicios básicos del país.
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