La capital argentina volvió a ser escenario de una masiva protesta de docentes y estatales, que marcharon desde el Obelisco hasta la Plaza de Mayo para exigir aumentos salariales y rechazar el ajuste del gobierno de Javier Milei. La convocatoria estuvo a cargo de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina, CTERA, y de la Asociación de Trabajadores del Estado, ATE.
Los manifestantes advierten que el recorte presupuestario afecta programas educativos, capacitación, infraestructura escolar y recursos básicos para la enseñanza pública. Sostienen que sin inversión no hay futuro para estudiantes ni trabajadores, y que la crisis ya golpea a cada escuela, cada aula y cada familia.
La movilización se produce mientras el Ejecutivo argentino mantiene su política de reducción del gasto público, con universidades que siguen alertando por la falta de fondos, pese a que el Congreso revirtió el veto presidencial a una ley de financiamiento.
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