Las conversaciones fueron las primeras cara a cara entre los dos países desde la cumbre del mes pasado entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, en las que las partes han trabajado sobre la implementación del acuerdo sobre la desnuclearización alcanzado entre los dos líderes, dijeron los funcionarios del Departamento de Estado norteamericano, a la cadena de televisión estadounidense CNN.
La parte estadounidense estuvo encabezada por Sung Kim, quien es el embajador de Estados Unidos en las Filipinas y ha sido uno de los funcionarios clave de los EE.UU. que se ocupa de los norcoreanos antes de la cumbre Trump-Kim.
Por su parte, el consejero de Seguridad Nacional norteamericano, John Bolton, dijo el mismo domingo que el Secretario de Estado, Mike Pompeo, se comunicaría con los norcoreanos en un futuro cercano sobre el desmantelamiento de sus armas de destrucción masiva y sus programas de misiles nucleares y balísticos.
Añadió que, si Pyongyang cooperaba, los dos países podrían establecer un camino para desmantelar los programas dentro de un año y pondría a la nación de Corea del Norte en el objetivo para eliminar las sanciones.
Todo ello mientras persisten numerosas incógnitas respecto al destino del pacto alcanzado en el encuentro de Kim y Trump, dado que en casi un año y medio de mandato el inquilino de la Casa Blanca ha dado la espalda a numerosos acuerdos internacionales, creando un clima de desconfianza a su alrededor y entre sus aliados.
Por otra parte existen informes por los que los servicios de inteligencia de Estados Unidos sospechan de que Corea del Norte podría haber aumentado su enriquecimiento de uranio para fabricar armas nucleares en varias instalaciones secretas.
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