La decisión, según ha afirmado la Oficina del Primer Ministro (PMO, por sus siglas en inglés) surcoreano, se considera una medida de seguimiento a las sanciones recién impuestas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) en respuesta a una prueba nuclear que Pyongyang llevó a cabo el pasado enero, y también por el lanzamiento de un misil de largo alcance que realizó en febrero.
“El Gobierno cooperará con la comunidad internacional para cambiar a Corea del Norte, intensificando nuestras propias sanciones contra el Norte e implementando fielmente la resolución del CSNU”, ha indicado el máximo funcionario encargado de la coordinación de políticas gubernamentales de la PMO, Lee Suk-joon.
El Gobierno cooperará con la comunidad internacional para cambiar a Corea del Norte, intensificando nuestras propias sanciones contra el Norte e implementando fielmente la resolución del CSNU”, anuncia Lee Suk-joon, máximo funcionario encargado de la coordinación de políticas gubernamentales de la Oficina del Primer Ministro surcoreano.
Las nuevas sanciones surcoreanas abarcan una lista negra que incluye a 40 funcionarios –38 norcoreanos y 2 extranjeros– y 30 organizaciones, entre las que se encuentran 24 entidades norcoreanas involucradas en los programas nucleares y actividades militares del país.
Japón, EEUU y Corea del Sur buscan impulsar sanciones a Pyongyang https://t.co/WZwMC3l4db pic.twitter.com/P8BDfvINTk
— HispanTV (@Hispantv) February 9, 2016
Dichas personas y organizaciones no pueden realizar transacciones financieras y de divisas con Corea del Sur, además de que se congelarán los activos que mantienen en este territorio. Esta lista se suma a otra elaborada por Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Japón.
Las sanciones también prohíben que entren en aguas surcoreanas los barcos que en los últimos 180 días hayan viajado al territorio norcoreano.
De igual forma, está prohibida la importación de productos norcoreanos.
El 3 de marzo, el CSNU aprobó una nueva resolución de sanciones para penalizar al país por su cuarta prueba nuclear y otras pruebas misilísticas. Las sanciones requieren las inspecciones obligatorias de toda la carga que entra en o sale de Corea del Norte y la prohibición sobre las exportaciones de recursos minerales, una fuente importante de divisas para el Gobierno Pyongyang.
Las autoridades norcoreanas, por su parte, rechazaron las sanciones del CSNU y manifestaron su intención de seguir desarrollando su programa nuclear.
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