• El mayor general Hernando Herrera Díaz, comandante de la Sexta División del Ejército Nacional de Colombia.
Publicada: lunes, 14 de febrero de 2022 11:04

Un informe revela la alianza entre un destacado comandante del Ejército colombiano con narcotraficantes, lo que ha llevado a la destitución del mando castrense.

La revista Cambio publicó el domingo una grabación, que sería de una reunión de comandantes de la Brigada 29 del Ejército de Colombia del año 2019, en la cual se escucha al mayor general Hernando Herrera Díaz, comandante de la Sexta División del Ejército Nacional, admitiendo su contacto cercano con los principales cárteles de droga.

Herrera Díaz habla en el audio de su alianza con la banda de ‘Los Pocillos’, la cual controla un corredor por el que fluyen 150 toneladas de cocaína al año, el 15 por ciento del consumo mundial, pero afirma que este contacto tiene como objetivo enfrentar a las disidencias de la antigua guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).         

Estos manes (dos presuntos narcotraficantes identificados como Pocillo y Caliche), cuando yo... hermano, entienda, los manes siguen manejando el narcotráfico, siguen delinquiendo. Yo me reúno con ellos, ellos vienen acá, hablan conmigo”, se oye decir al general, quien también subrayó que él prefiere ver a los exguerrilleros muertos que capturados.

 

El general, quien fue destituido tras la difusión del audio, reconoció sus contactos con ‘Los Pocillos’, cuando fue consultado por los medios locales, pero alegó que se reunió con los cárteles como firmantes de la paz. Además, dijo que apoya dar de baja a los enemigos, “pero solo si están armados”.

En un intento de proteger la reputación del Ejército colombiano, su comandante el general Eduardo Enrique Zapateiro emitió un comunicado en el que aseguró que esa rama militar siempre ha actuado en el marco de la Constitución, las leyes y los tratados internacionales, y que ha respetado el derecho internacional humanitario.

Los medios autores del artículo detallaron que las alianzas entre fuerzas públicas y narcotraficantes no son “algo nuevo en Colombia, pero siempre ha sido ilegal y clandestino [...] Eso es tan cierto y evidente como indemostrable en el terreno judicial”.

Pese al Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Gobierno colombiano presidido entonces por Juan Manuel Santos y las FARC, que convirtió a la guerrilla más poderosa de América en un partido de izquierda con una pequeña representación legislativa, más de 300 exlíderes de la banda han sido asesinados.

Diferentes organizaciones de derechos humanos han condenado las matanzas de líderes sociales en Colombia y han enfatizado la necesidad de cumplir con los acuerdos de paz para combatir la inseguridad en el país y reforzar la protección de los grupos más vulnerables.

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