Según un estudio del Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Francia (INRA) en la revista en línea 'Scientific Reports', la exposición crónica e indirecta a dosis muy bajas del imidacloprid, un pesticida neonicotinoide, y la enfermedad causada por el 'Nosema ceranae', un parásito común de las abejas, es de manera conjunta más perjudicial que por separado.
Desde 2006 se han producido pérdidas significativas de abejas a causa del trastorno del colapso de las colonias (Colony Collapse Disorder, CCD), que provoca que los insectos abandonen las colmenas en invierno y mueran. La extinción de estas especies polinizadoras de plantas alarma a los científicos por que podría dar lugar a enormes problemas de abastecimiento de alimentos en el mundo.
Según un informe científico elaborado por la ONU en pasado febrero, alrededor de 20.000 especies de polinizadores juegan un papel clave en el abastecimiento de frutas, verduras, café y cacao para la humanidad. Los autores del informe advirtieron de que, si la humanidad no quiere morir de hambre antes de 2050, la conservación de las poblaciones de polinizadores debe ser uno de los principales objetivos de su agenda.
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