Xi Jinping, que se encuentra en El Cairo (Egipto), pronunció un discurso el jueves en la sede de la Liga Árabe (LA), en el que enfatizó que el problema palestino no ha de caer en el olvido, porque es de fundamental importancia para la paz en el Oriente Medio.
Estamos a favor de establecer un nuevo mecanismo para promover la paz en el tema de Medio Oriente, y apoyar los esfuerzos realizados por la Liga Árabe y por la Organización de Cooperación Islámica para lograr ese fin", expresó el presidente chino, Xi Jinping.
En este sentido, indicó que la comunidad internacional no sólo debe promover la reanudación de las conversaciones y la implementación de los acuerdos para poner fin al conflicto, sino que también ha de defender la imparcialidad y la justicia.
Asimismo subrayó que Beijing apoya firmemente un proceso de paz en Oriente Medio que incluya el establecimiento de un Estado palestino con absoluta soberanía en las fronteras de 1967 y con Al-Quds oriental como capital.

"Estamos a favor de establecer un nuevo mecanismo para promover la paz en el asunto del Oriente Medio, y de apoyar los esfuerzos realizados por la Liga Árabe y por la Organización de Cooperación Islámica para lograr ese fin", declaró Xi Jinping.
Para mejorar el bienestar de los palestinos, Beijing ofrece una subvención de 7,53 millones de dólares a la parte palestina y apoya un proyecto de estación de energía solar en sus territorios, anunció el presidente chino.
El mandatario, que ha reiterado su apoyo a la creación del Estado palestino en varias ocasiones, abogó en noviembre de 2015, a través de un mensaje de felicitación con motivo del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, por una solución justa e integral para el conflicto y resaltó que los problemas de Palestina tienen que ser resueltos en el marco del diálogo y por vías pacíficas.
El régimen israelí se apropia desde hace años de crecientes sectores de los territorios palestinos ocupados demoliendo sistemáticamente viviendas palestinas, construyendo asentamientos ilegales y acogiendo en dichas zonas a migrantes judíos.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como numerosos países y organizaciones, consideran estos asentamientos ilegales, ya que son territorios arrebatados por Israel en la Guerra de los Seis Días de 1967 y la Convención de Ginebra prohíbe toda construcción en territorio sometido a ocupación.
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