La comunidad indígena brasileña está sumida en un nuevo pulso contra el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro para defender sus tierras ancestrales.
Miles de indígenas, desde el pasado 23 de agosto hasta el próximo domingo acampan en las plazas de la Ciudadanía y de los Tres Poderes, en el centro de Brasilia, la capital de Brasil. Así intentan hacer ver al Congreso la necesidad de no adoptar el proyecto “marco temporal”, propuesto por el Ejecutivo de Bolsonaro.
Entretanto, la cuestión del “marco temporal” no es solo un problema de hoy en Brasil. Desde 2017, el Estado brasileño, con el Gobierno de Michel Temer invocó la tesis del llamado “marco temporal”. Según el borrador, la posesión de la tierra solo se garantiza a quienes puedan demostrar que estaban en la zona en la fecha de promulgación de la Constitución, el 5 de octubre de 1988.
Ahora, el principal objetivo de la protesta es la derogación del proyecto de ley 490, de 2007, que además de determinar el marco temporal, transfiere a los parlamentarios la facultad de decidir sobre los procesos de demarcación.
Mientras tanto, las protestas por las invasiones contra las tierras de indígenas de Brasil y por violar sus derechos, traspasaron las fronteras. Con gritos de “Fuera Bolsonaro”, cientos de personas se manifestaron ante la embajada de Brasil en el Reino Unido en solidaridad con los grupos indígenas.
Desde que Bolsonaro llegó al poder, las comunidades originarias multiplicaron sus denuncias y condenaron violencia y las persecuciones sistemáticas por parte de su gobierno ultraderechista.
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