Se trata de una determinación sin consenso con los sectores afectados, que ha encendido la alarma entre los bolivianos.
La declaración del entonces candidato presidencial Rodrigo Paz, de mantener la subvención a los hidrocarburos, fue incumplida, provocando ello una honda molestia en la población.
Casi a las 23:00 horas del miércoles, el Decreto Supremo 5503 entró en vigencia, fijando el nuevo precio de la gasolina en 1.01 dólares, y el diésel en 1.45 dólares el litro.
La medida ha generado el rechazo de obreros, amas de casa y juntas de vecinos contra el gasolinazo.
Tras el anuncio, las estaciones de servicio del país se llenaron de vehículos en un escenario de indignación y protesta, en el que los sectores afectados han declarado la guerra al gobierno de centroderecha.
Los ciudadanos admiten que no pueden aceptar la subida de estos precios y se declaran en estado de emergencia, para salir a las calles hasta que se derogue el decreto.
La eliminación de la subvención a los combustibles, medida que ha sido catalogada como hambreadora, un duro golpe a la economía de los bolivianos, ha generado una respuesta inmediata de rechazo y protestas en las calles.
Sdenka Saavedra, La Paz.
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