• El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu (dcha.), y su ministro de asuntos militares, Yoav Gallant.
Publicada: sábado, 9 de diciembre de 2023 9:04

Mientras continúa la campaña de agresiones israelíes contra la Franja de Gaza, se profundizan las divisiones dentro del gabinete de Benjamín Netanyahu.

La operación sorpresa ‘Tormenta de Al-Aqsa’, lanzada el 7 de octubre por el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), socavó la credibilidad política del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y hundió aún más su popularidad dentro de los territorios ocupados palestinos.

El premier israelí y su ejército han estado en la mira de críticas y condenas a nivel internacional por su respuesta desproporcionada al operativo palestino que mató a unos 1400 israelíes, lo que ha disminuido incluso el apoyo de los aliados tradicionales a la entidad sionista.

Muchos países, organismos de derechos humanos, y activistas piden enjuiciar a Netanyahu y su gabinete por el genocidio y crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en el enclave palestino.

 

Sin embargo, la decisión de Netanyahu de reanudar los bombardeos indiscriminados a la Franja tras siete días de tregua, el 1 de diciembre, ha inflamado la brecha explosiva entre su gabinete y el ejército que se había estado construyendo en los meses previos al 7 de octubre.

Netanyahu optó por violar el alto el fuego y reanudar los bombardeos, porque sabe que el conflicto podría acabar enterrando su futuro político sin logros como la “eliminación de HAMAS” o la liberación de los cautivos israelíes.

Sin embargo, el ministro israelí de asuntos militares, Yoav Gallant, no quiere seguir jugando en la cancha de Netanyahu, en momentos que la reanudación de la ofensiva ha puesto en serio peligro la vida de los retenidos. Esa división se ha vislumbrado aún más debido al rechazo de Estados Unidos a la continuación de la agresión ante la presión internacional.

Netanyahu, que había perdido buena parte del apoyo de las fuerzas armadas debido a sus controvertidas reformas judiciales, ve que el respaldo de los militares se merma cada vez más por presiones que ejerce al ejército para obtener los logros sobre el terreno para garantizar su supervivencia.

La credibilidad de Netanyahu está cada vez más erosionada y la falta de avances en el conflicto en Gaza podría costarle su futuro político.

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