• Soldados israelíes destruyen la casa de un palestino-estadounidense en Cisjordania, 8 de julio del 2021. (Foto: AP)
Publicada: viernes, 9 de julio de 2021 10:07

El premier israelí subestima las críticas de EE.UU. a la demolición de casas palestinas y dice a la Administración de Biden que actúa según intereses de Israel.

La Administración de Joe Biden sostuvo su primer enfrentamiento público con el primer ministro israelí, Naftali Bennett, condenando la política expansionista del régimen israelí de destruir casas palestinas, después de que el ejército israelí demoliera el jueves la casa familiar de un palestino-estadounidense en Cisjordania.

El portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Ned Price, afirmó que “las demoliciones punitivas” de las casas palestinas “agravan las tensiones en momentos en que todos deben concentrarse en garantizar la calma” recalcando que “existe la necesidad de reducir las tensiones” en la zona.

Price precisó que el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, habló del tema con un funcionario de alto rango israelí antes de la demolición y que Washington continuará expresando sus preocupaciones a las autoridades israelíes mientras continúe esta práctica.

 

La demolición generó también críticas de la embajada de Estados Unidos en la ocupada ciudad de Al-Quds (Jerusalén), que consideró en un comunicado que “la casa de una familia entera no debe ser demolida” como castigo a una sola persona.

Sin embargo, en reacción a las objeciones de Washington, una fuente de la oficina de Bennett respondió que “el primer ministro aprecia y respeta a Estados Unidos”, pero al mismo tiempo, “actúa únicamente de acuerdo con las consideraciones de seguridad” del régimen israelí.

Los medios palestinos informaron el jueves que los soldados israelíes arrasaron el hogar de Muntasir Shalabi, condenado por un tribunal militar israelí, so pretexto de haber participado en un ataque, en mayo cerca de la ciudad de Nablus, precisamente en la aldea de Turmus Aya, norte de la ciudad cisjordana de Ramalá.

Los palestinos y los grupos de derechos humanos condenan enérgicamente la política de demolición como castigo colectivo que ejerce el régimen de Israel. Varias personas resultaron heridas cuando unos 200 jóvenes palestinos se enfrentaron con las fuerzas israelíes para evitar la demolición de la casa de Shalabi.

En reacción, el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) denunció lo ocurrido como un acto bárbaro y terrorista, practicado por bandas criminales, acto que confirma la estupidez del régimen de Tel Aviv, y su fracaso en detener en el campo de batalla la lucha palestina contra el régimen ocupante.

tmv/mrg