Según la fuente, cinco de los arrestados han confesado recibir ayuda financiera del extranjero para llevar a cabo varios ataques contra centros religiosos en Kuwait.
Nos encontramos en estado de guerra; es una guerra contra esta célula, pero también hay otras células y no vamos a esperar a que prueben suerte con nosotros", ha afirmado el ministro del Interior kuwaití.
Por su parte, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales ha cerrado la Organización No Gubernamental (ONG) Fahad al-Ahmad por haber recaudado dinero para grupos armados terroristas que operan en Siria.
El diario kuwaití Al-Qabas explica que los detenidos son kuwaitíes y ciudadanos de otros países ribereños del Golfo Pérsico y varios de ellos pertenecen a grupos “extremistas”.
El ministro de Interior de Kuwait, el Sheij Mohamad al-Jaled al-Sabá, ha declarado la guerra este martes al grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), que asumió la responsabilidad del ataque contra la mezquita chií.
"Nos encontramos en estado de guerra; es una guerra contra esta célula, pero también hay otras células y no vamos a esperar a que prueben suerte con nosotros", ha afirmado el ministro kuwaití en declaraciones en el Parlamento.
El pasado viernes, un ataque suicida contra una mezquita chií dejó 26 muertos y 227 heridos en Kuwait. El Ministerio del Interior kuwaití confirmó la nacionalidad saudí del atacante terrorista, identificado como Fahad Suleiman Abdulmohsen al-Gabbaa.
Tras el atentado, Kuwait elevó al máximo el nivel de la seguridad en los campos petroleros, que se consideran la principal fuente de ingresos del país.

A juicio del parlamentario kuwaití Abdulhamid Dashti, el sangriento atentado terrorista en Kuwait fue resultado del silencio del país árabe ante el terrorismo en Siria e Irak.
Durante los últimos años, algunos de los países de la región como Arabia Saudí, Catar, Jordania y Turquía han brindado todo tipo de apoyos a los grupos terroristas en Siria e Irak para promover sus propios objetivos políticos.
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