En la madrugada del 3 de enero de 2026, múltiples explosiones sacudieron Caracas y otras ciudades venezolanas. El gobierno denunció un ataque militar de Estados Unidos contra instalaciones estratégicas, calificándolo como una violación de la soberanía nacional. Se declaró el estado de conmoción exterior y se llamó a la comunidad internacional a condenar la agresión. La población vivió momentos de tensión mientras organismos regionales expresaron preocupación por la escalada bélica.
María Fernanda Barreto, investigadora radicada en Caracas, y Luis Javier Ruiz, politólogo también desde la capital venezolana, ofrecen su visión sobre las explosiones y la coyuntura nacional.
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