Hizam al-Asad, miembro del buró político del movimiento popular yemení Ansarolá, en declaraciones este domingo a la cadena de televisión Al Ahad, se refirió a los ataques de las Fuerzas Armadas de Yemen contra Arabia Saudí y señaló que estas operaciones militares constituyen una respuesta a los cientos de ataques aéreos perpetrados por Riad contra el pueblo yemení.
Puso de relieve que las operaciones militares en territorio saudí responden a “las tácticas terroristas y similares a las de Daesh empleadas por el Gobierno saudí contra Yemen”.
Señaló que el gobierno saudí es, en general, el causante de la sedición en la región y el principal financiador del régimen sionista. Reiteró además que el petróleo saudí es una fuente de financiación del terrorismo, contribuye al sostenimiento del régimen israelí y constituye un factor de inestabilidad en la región.
Descartó asimismo las acusaciones de Riad sobre supuestos ataques yemeníes contra civiles en Arabia Saudí. “Nuestros misiles son de precisión y alcanzan sus objetivos con exactitud. No atacan a civiles ni instalaciones civiles en Arabia Saudí”, remarcó Al-Asad.
Señaló que los sistemas de misiles Patriot y las defensas aéreas saudíes desplegadas en Riad alcanzan a la población yemení. “Por el contrario, el enemigo saudí ataca a civiles yemeníes y hace afirmaciones falsas de que nuestras fuerzas armadas atacan la ciudad santa de La Meca”, afirmó el dirigente político de Ansarolá.
Inmediatamente después de que Arabia Saudí informara de un ataque de las fuerzas yemeníes contra la ciudad santa de La Meca, las autoridades yemeníes desmintieron la acusación y la tacharon de mentira. El secretario de Ansarolá, Seyed Abdulmalik Badreddin al-Houthi, enfatizó que el pueblo yemení jamás tomaría como objetivo los lugares sagrados y calificó la denuncia saudí de “burda mentira, calumnia y difamación”.
Según el dirigente, las acusaciones sobre La Meca buscan encubrir los reveses saudíes en el campo de batalla e instrumentalizar el carácter sagrado de la ciudad. También criticó a los países que, según afirmó, condenan a Yemen sin verificar previamente las acusaciones saudíes.
El conflicto se remonta a marzo de 2015, cuando Arabia Saudí y sus aliados impusieron un bloqueo a Yemen y lanzaron una guerra a gran escala con apoyo militar, político y logístico de Estados Unidos y potencias occidentales. Decenas de miles de yemeníes han muerto, pero Riad no ha conseguido su objetivo principal: reinstaurar un régimen títere alineado con sus intereses.
El pasado 20 de julio, Yemen declaró el inicio de operaciones para liberarse del bloqueo saudí. En los últimos días, las fuerzas yemeníes han reforzado su posición en torno a Moca y el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb.
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