“Los enemigos obtienen enormes ganancias económicas de los mercados de nuestras sociedades islámicas en los países árabes y otras regiones... Las compañías estadounidenses están saqueando el petróleo de Irak y beneficiándose de él incluso antes que el propio pueblo iraquí, incluso a nivel de las propias empresas productoras”, dijo el líder del movimiento Ansarolá de Yemen, Seyed Abdulmalik Badreddin al-Houthi, este jueves en un discurso televisado.
Al-Houthi citó un versículo del Corán como prueba de la legitimidad e importancia del boicot económico.
También explicó que, si los musulmanes en la época del profeta Muhomad (la paz sea con él) boicotearon una sola palabra simplemente porque su uso favorecía los intereses judíos, entonces el boicot a bienes y productos es absolutamente necesario, dado que estas compras ofrecen a los enemigos un enorme apoyo material para financiar sus guerras y programas hostiles contra la nación islámica.
El líder de Ansarolá advirtió sobre riesgos sanitarios y biológicos asociados con los productos de los enemigos, señalando su influencia y control sobre grandes empresas y sus esfuerzos por introducir sustancias tóxicas, elementos destinados a esterilizar a las personas e impedir la reproducción o causar enfermedades incurables, así como componentes que afectan la salud mental, lo que requiere plena vigilancia.
También criticó el estado actual de la umma (comunidad islámica), a la que, según él, los enemigos han convertido en sociedades consumidoras que no producen, sufren las tasas de desempleo más altas, dependen de los bienes de otros y se conforman con exportar materias primas a los precios más bajos solo para importarlas manufacturadas a precios más altos.
Al-Houthi presentó pruebas históricas y contemporáneas de la ocupación estadounidense de Irak, explicando que el ejército de Estados Unidos, inmediatamente después de su ocupación directa, recurrió a empresas estadounidenses e israelíes para suministrar todas sus necesidades diarias y alimentarias, incluidas verduras básicas como tomates y rábanos, a través de Jordania, con el fin de impedir que los agricultores y comerciantes iraquíes obtuvieran beneficios económicos.
El líder yemení afirmó que las empresas estadounidenses son ahora las principales beneficiarias del petróleo iraquí y están saqueando sus ingresos.
“Los fondos se depositan en la Reserva Federal de Estados Unidos, que controla las decisiones financieras, y solo una cuarta parte de los ingresos petroleros de Irak se entrega al gobierno iraquí, de acuerdo con las condiciones y aprobaciones estadounidenses, mientras que las tres cuartas partes restantes se destinan a proyectos y herramientas estadounidenses”, dijo Al-Houthi.
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