“Estamos avanzando hacia (el centro de la ciudad de) Afrin. Estamos cerca”, destacó el sábado el mandatario turco sobre las operaciones iniciadas el 20 de enero en contra de esta urbe, situada en la provincia noroccidental de Alepo.
En un acto de su formación política Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco), Erdogan recordó que las fuerzas turcas ya han tomado el control de muchas zonas en la montaña, por lo tanto, estimó que “queda poco camino por recorrer”.
Sin embargo, fuentes locales afirmaron que las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo) todavía están efectuando una feroz resistencia a la ofensiva turca.
Más tarde en la misma jornada, Ankara confirmó que siete soldados turcos murieron en los enfrentamientos con los kurdos. De ese número, cinco perdieron la vida al borde de un tanque que recibió el impacto de un proyectil de las YPG, como se ve en un vídeo.
Estamos avanzando hacia (centro de la ciudad de) Afrin. Estamos cerca”, destacó el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.
Además, el Estado Mayor turco reconoció que uno de sus soldados perdió la vida como consecuencia de un ataque de los kurdos en la provincia de Kilis (sur de Turquía).
En respuesta, aviones turcos han ampliado sus bombardeos a otras áreas en Siria, desde donde las unidades kurdas lanzan sus ataques y destruyen sus escondites y depósitos de municiones, pese a denuncias de Damasco al respecto.
Por su parte, el portavoz de Erdogan, Ibrahim Kalin, descartó la existencia de un cronograma de la operación Rama de Olivo, pero, afirma, que “continuará hasta que limpiemos todas esas áreas”.
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