En el marco de este proyecto de resolución, aprobado por unanimidad, se conformará un panel de expertos para investigar los ataques químicos en Siria e identificar a sus responsables; al mismo tiempo cumplirá sus investigaciones junto con la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ).
El panel y la OPAQ, como define el proyecto, deben trabajar para “identificar con el mayor alcance a los posibles individuos, entidades, grupos o gobiernos que perpetraron, organizaron, patrocinaron o estuvieron de algún modo involucrados en el uso de armas químicas, incluyendo gas cloro, o cualquier otro químico tóxico” en Siria.

En este sentido, el panel gozará de “libre acceso” a todas las locaciones en Siria y estará autorizado a entrevistar a testigos y recolectar muestras; además está obligado a presentar los resultados primarios de sus investigaciones 90 días después de su inicio.
Con esta aprobación del Consejo de Seguridad, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, tiene un plazo de 20 días para designar el panel.
Los países occidentales y algunos árabes acusan al Gobierno de Damasco de utilizar armas químicas como el cloro contra los civiles y los grupos terroristas que operan en este país árabe.
A este respecto, se aprovechan de los ataques químicos perpetrados en 2013, en la región de Guta, en los suburbios de la ciudad capitalina de Damasco (sur), y en la localidad norteña de Jan al-Asal, en la provincia noroccidental de Alepo, entre otros casos similares, para presionar al presidente de Bashar al-Asad para que entregue su arsenal químico o se enfrente a la amenaza de una intervención militar.

Mientras tanto, hay informes que aseguran que los grupos terroristas son los que han estado detrás de los dos principales ataques químicos. El pasado mes de marzo, Damasco presentó ante la OPAQ nuevas pruebas que evidencian que la llamada oposición armada siria, que cuenta con el apoyo de Occidente, es responsable del ataque químico realizado en agosto del 2013 en Guta.
A su vez, el Ejército de Siria aseguró en el mismo mes de marzo que “nunca recurriremos a este tipo de armas porque no lo vemos necesario” y refutó las acusaciones del opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) sobre el supuesto uso de gas cloro contra civiles sirios.
Todo esto tiene lugar mientras Damasco ha mantenido amplias cooperaciones con la OPAQ en aras de acabar con las dudas al respecto, y como ejemplo del caso, todos los efluentes procedentes de la neutralización de las armas químicas sirias han sido destruidos.

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