“Advertencia: En cuanto se detecte cualquier amenaza inminente contra Irán, se lanzará la mayor lluvia de misiles de la historia”, escribió el viernes el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, portavoz del cuartel general central Jatam al-Anbia de las Fuerzas Armadas, en su cuenta X en lengua árabe.
Aunque no precisó a quién iba dirigido el aviso, el vocero castrense había lanzado advertencias similares a los principales adversarios de Irán, Estados Unidos e Israel, implicados en la reciente guerra de agresión contra Irán, iniciada a finales de febrero.
El martes, Zolfaqari devolvió el golpe al presidente estadounidense, Donald Trump, quien amenazó a Irán con una “fuerza militar abrumadora”, diciendo que “muchas bombas empezarán a estallar” si no se llega a un acuerdo en las conversaciones entre ambas partes.
El portavoz de Jatam al-Anbia proclamó que, ante las “repetidas amenazas” de Trump, las Fuerzas Armadas iraníes están totalmente preparadas para responder y dar una “lección más dura” a EE.UU. e Israel, en caso de que se produzca un nuevo ataque contra el país persa.
La advertencia de Trump se produjo la misma jornada en que extendió indefinidamente un alto el fuego de dos semanas, alcanzado el 8 de abril con Irán, para dar lugar a una segunda ronda de negociaciones en Islamabad —tras el fracaso de la primera—.
Sin embargo, Teherán, que tacha de maximalistas las exigencias de Washington, se ha negado por ahora a entablar nuevas negociaciones, condicionándolas con el cese del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos al país y una postura más flexible de la otra parte.
El viernes, el portavoz del Ministerio de Defensa de Irán, el general de brigada Reza Talai Nik, declaró que el enemigo entró en la guerra con el objetivo de colapsar el poderío militar y misilístico de Irán, pero fracasó por completo, y destacó que el país utilizó una parte de sus capacidades de misiles durante las operaciones de represalia contra los agresores y “la mayor parte aún no se ha utilizado”.
ftm/tmv
